-Valencia vuelve a imbuirse del espíritu copero después de una larga travesía de 23 años sin ser sede del torneo. En todo este tiempo, el mundo del baloncesto y la propia ciudad se han ido reinventando hasta adquirir una apariencia francamente distinta de la que ofrecieronen aquella edición del 2003.
-Cuando se celebró la última Copa del Rey en la capital del Turia, la línea de tres puntos estaba medio metro más cerca de la canasta, en los 6,25; no existían las ventanas FIBA; el Unicaja, vigente campeón copero, todavía no tenía ningún título nacional en el palmarés; el UCAM Murcia jugaba en la liga LEB Oro y al La Laguna Tenerife aun le quedaban varios años en la LEB II.
-Desde una perspectiva más institucional, el Oceanogràfic acababa de abrir sus puertas en la Ciudad de las Artes y las Ciencias; la Asociación de Clubes de Baloncesto estaba a punto de presentar un nuevo logo corporativo, y lo volvería a cambiar una vez más en el 2019.
-Y también faltaba la joya de la corona, uno de los grandes alicientes de la inminente Copa del Rey 2026: el Roig Arena.
-La expectación en torno al pabellón es máxima. Con unas instalaciones punteras en Europa y una capacidad para albergar a más de 15.000 espectadores en los partidos de baloncesto, el flamante fortín taronja abre la posibilidad de que se pueda dar en esta edición una de las mayores cifras de público en un duelo de Copa.
-Sólo dos pabellones han llegado a estos guarismos. El Palau Sant Jordi registró 15.128 espectadores en el Clásico de la final del 2012, mientras que la marca a batir son los 15.465 que aglutinó el Buesa Arena en la trepidante eliminatoria de semifinales del 2017 entre Baskonia y Real Madrid. Aquel encuentro no defraudó, pues se decidió en el tiempo extra a favor de la escuadra blanca (99-103) gracias a la exhibición tremebunda de un joven Luka Doncic. Con apenas 17 años, el base esloveno sobresalió con 23 puntos, seis rebotes y tres asistencias ante varios jugadores que estarán presentes en Valencia 2026. Hablamos de Hanga, Laprovittola, Shengelia o Llull.
Llull, a punto del récord copero
-El propio escolta de Mahón está actualmente a un pasito de convertirse en el jugador con más minutos disputados en fases finales de Copa del Rey. Acumula un total de 967 minutos repartidos entre 17 participaciones, con lo que podría ser el primero en alcanzar el millar.
-Por ahora, el líder histórico es Felipe Reyes (976), seguido muy de cerca por Juan Carlos Navarro (973). Asimismo, aunque este reto es más difícil, Sergio Llull (461) pasaría a ser máximo anotador histórico de las fases finales si encesta 31 puntos más con los que rebasaría a Jordi Villcampa (491).
Precedentes de la Copa en Valencia
-El primer título que se decidió en la Comunidad Valenciana fue el de la Copa de 1973, cuando el torneo tenía un sistema bastante diferente al de ahora. No se disputaba en una misma sede, sino que las eliminatorias eran a ida y vuelta, empezando desde los octavos, y luego la final se jugaba en un territorio neutral. El lugar elegido fue el Polideportivo La Salle de la localidad de Paterna, donde se enfrentaron el Real Madrid y el Estudiantes en la final copera más desigualada. Los blancos se impusieron por 126-87 tras cuajar un perfecto 22/22 en tiros libres, con 32 puntos de Clifford Luyk y otros de 30 de Wayne Brabender.
-La primera edición que se celebró en Valencia, capital, fue la de 1999. El conjunto taronja se había proclamado campeón el año anterior y quería aprovechar el calor de su gente para volver a llegar lejos en el torneo, pero tropezó en los cuartos de final de la forma más dolorosa.
-Tras dominar de pe a pa, el Pamesa Valencia perdió un partido en el que ganaba por 57-55 al Caja San Fernando a 10 segundos del final. ¿Qué sucedió? Andre Turner anotó desde la línea personal, falló a propósito el segundo tiro libre y, tras favorecer el rechace a los sevillanos, terminó sentenciando con una entrada a canasta (57-58). El Caja San Fernando avanzó hasta la final, en la cual cayó frente al TAU Cerámica de Sergio Scariolo.
-Poco después, en el 2003, la Fuente de San Luis volvió a acoger la Copa del Rey precisamente en la edición donde resurgió la maldición del anfitrión. El TAU Cerámica, que se había coronado en casa el año anterior, eliminó al Pamesa Valencia de Paco Olmos y luego perdió el partido por el título contra el Barça en la prórroga (78-84) y ante un Roberto Dueñas más gigantesco que nunca. El pívot de 2,21 cosechó 18 puntos, 17 rebotes (récord en una final), dos tapones y 30 créditos de valoración.
La maldición del anfitrión
-Ahora ya han pasado 24 años desde la última vez que un equipo local consiguió levantar el trofeo de campeón de la Copa del Rey. De hecho, esto solo ha sucedido en dos de las 33 fases finales en las que un equipo ha ejercido de anfitrión. El primero en lograrlo fue el CAI Zaragoza en 1984 y, como hemos apuntado, el último en hacerlo fue el TAU Cerámica en Vitoria en 2002.
