Centro de estadísticas del Baskonia-Real Madrid
Si el Madrid quería el liderato, y lo demostró desde el salto inicial con un Campazzo maravilloso, bien secundado por Tavares, el orgulloso Baskonia le dejó claro con un recital de triples (8/9) que debería sudar la gota gorda para lograr su objetivo. Incluso cuando los blancos, con Abalde y Garuba recuperando balones con su agresividad, apretaron en defensa, la respuesta local fue seguir martilleando desde el perímetro, con Diakite, Omoruyi y Luwawu-Cabarrot, para marcharse por delante en el primer cuarto (29-27).
La energía aún le duró más a los vitorianos, crecidos sin presión, con un 9-0 de salida en el segundo cuarto. A Scariolo se lo llevaban los demonios viendo los 11 puntos que tenían ya que remontar. En defensa no podían parar a Luwawu-Cabarrot, y en ataque la fluidez de los primeros instantes había desaparecido. Tuvo que entrar de nuevo la vieja guardia, con Campazzo al frente, con Deck, Hezonja y Llull dando lo mejor en anotación, y con los de Galbiati, ahora sí, fallando nueve triples consecutivos, para voltear el electrónico y marcharse al descanso con un 48-53.
Baja el ritmo anotador
Que los sistemas ofensivos se impongan a los defensivos es algo que no es nunca del agrado de ninguno de los dos técnicos. De ahí que ambos hicieran ajustes y que el ritmo fuera más lento tras la vuelta al parqué. Lo que siguió igual fue la inspiración de Diakite –menudos muelles– y de Hezonja. El equilibrio fue la nota constante en este tercer cuarto donde el Madrid se cargó de personales, permitiendo muchos tiros libres a los azulgranas y dejando todo por decidirse en los 10 últimos minutos (73-76).

En ese último asalto, entraron mejor los blancos, quienes dejaron secos a los baskonistas durante casi cuatro minutos. Sin embargo, no lo aprovecharon para escaparse y volvieron a dar vida al rival. Gasolina para Luwawu-Cabarrot y Diakite, y para Simons y Omoruyi, que apretaron de lo lindo el marcador a base de triples. Al último minuto se llegó con 94-95. Con 37 segundos por jugar, 96 iguales. Hezonja erró entonces su tiro a la media vuelta y el propio croata cometió falta sobre Simons a 1.9 segundos del final. Dos tiros libres que anotó el base ante la incredulidad de todos, que esperaban que fallase intencionadamente el segundo para impedir al Madrid preparar una jugada. Dio igual. Llull, muy forzado, no pudo sacar jugo de su mandarina y el bocinazo final dejó al Baskonia con un triunfo de carácter.
Los MVP
Luwawu-Cabarrot, con 26 puntos, fue el máximo anotador del partido. Diakite y Simons aportaron 21 cada uno. Por el Real Madrid, también con 21 se quedó Campazzo, que fue el mejor del encuentro sumando sus nueve asistencias y 30 de valoración.
