Centro de datos del Valencia Basket-Panathinaikos
Los taronja afrontaban un nuevo duelo de máxima exigencia tras imponerse en ese mismo escenario a un combativo Olimpia Milano, un triunfo de peso que les había permitido escalar hasta la segunda posición de la Euroliga y reforzar su candidatura entre los aspirantes.
Enfrente, un Panathinaikos en plena dinámica ascendente. El conjunto griego llegaba a Valencia después de asaltar el Palau con autoridad, un golpe sobre la mesa que le acercaba al top 4 y le consolidaba entre las seis primeras posiciones, el objetivo mínimo en esta fase de la competición.
El arranque fue fulgurante por parte de los locales. Un parcial de 8-2 rebajó rápidamente la euforia de un Panathinaikos cuya última visita a España había sido más que positiva. Sin embargo, la reacción helena no tardó en llegar. Aun así, el Valencia Basket no le perdió la cara al encuentro: mantuvo un ritmo ofensivo altísimo, aunque concediendo algo más de lo deseado en defensa.
En ese intercambio de golpes emergió la figura de Reuvers, que volvió a ofrecer una versión muy similar a la mostrada ante la Virtus Bolonia. Activo, eficaz y con confianza, comenzó a marcar diferencias en la pintura ante un conjunto dirigido por Ataman que no encontraba soluciones para frenar el caudal ofensivo taronja.
Con el paso de los minutos, la superioridad ofensiva local se hizo aún más evidente. A falta de cinco minutos para el descanso, el Valencia firmaba unos números espectaculares, superando el 87% de acierto en tiros de campo, un registro prácticamente incontrolable para cualquier rival a este nivel.
Ese vendaval permitió a los valencianos alcanzar una ventaja de hasta 14 puntos, dominando el ritmo y castigando cada desajuste defensivo. Sin embargo, el orgullo de Panathinaikos salió a relucir en el tramo final del segundo cuarto. Liderados por Hayes y con la urgencia de no descolgarse en la lucha por el playoff, los griegos lograron recortar diferencias y dejar el marcador en un 56-47 al descanso, manteniendo vivas sus opciones de cara a la segunda mitad.
Montero se desata
Badio y Montero recogieron el testigo de Reuvers y asumieron el protagonismo ofensivo en el tramo decisivo. El senegalés cerró el tercer cuarto como segundo máximo anotador de los suyos, manteniendo el nivel mostrado por el equipo durante buena parte del encuentro.
Sin embargo, el gran impulso final llegó de la mano del dominicano. Montero firmó un cierre de cuarto impecable, cargado de personalidad y acierto. Primero, con un canastón que además le otorgó un tiro libre adicional tras recibir falta, y poco después con un triple de enorme dificultad a escasos segundos de la bocina.
Una secuencia brillante que le permitió alcanzar los 16 puntos y, además, fijar el 82-69 en el marcador, ampliando la ventaja y dejando muy encarrilado el partido para los intereses taronja de cara al último periodo.
No hubo mucho más espacio para la pelea. El partido entró en una fase de control absoluto por parte del Valencia Basket, que supo gestionar la ventaja sin sobresaltos ante un Panathinaikos cada vez más superado.
Las reacciones de Dimitris Giannakopoulos desde la grada eran el reflejo perfecto de la frustración helena sobre la pista. Gestos de incredulidad y enfado que acompañaban a un equipo sin respuestas ante el vendaval taronja.
La victoria valencianista era ya solo cuestión de tiempo. Sin necesidad de forzar, los de Pedro Martínez administraron la renta con inteligencia hasta que sonó la bocina final. Entonces, el pabellón estalló de júbilo para celebrar un triunfo que consolida a los locales como cabezas de serie.
Los MVP
Montero volvió a lucirse sumando un 22+7 que le sirvió para apuntarse un 30 de valoración. Reuvers, que hizo muy buena primera mitad y pareció apagarse en la segunda, acabó remontando y sumando un 16+7.
En el conjunto de Ataman destacaron Hayes, con un 19+4 y Cedi Osman, con un 16+4.

