Cuando el mayor enemigo es tu propio cuerpo, todo se vuelve más oscuro. Es lo que le ha sucedido a Lonzo Ball (28) en los últimos tres años a causa de varios problemas en su rodilla izquierda que le tuvieron más de 1.000 días sin jugar al baloncesto, hasta su regreso con los Cleveland Cavaliers en 2026, y le hacen ver de cerca el abismo de una retirada prematura.
Todo llegó en el momento en que parecía haber encontrado el buen rumbo para su carrera, firmando con los Chicago Bulls por cuatro años y 85 millones de dolares. Ahora, mucho tiempo después de aquellos tiempos felices y siendo agente libre, el número 2 del Draft de 2017 se ha sicerado sobre sus sentimientos hacia la situación que está viviendo.
"Siento que lo di todo por el baloncesto, y siento que todo lo que tengo en mi vida se lo debo a este deporte. Estoy agradecido de haber llegado siquiera a la liga y de haber podido jugar durante nueve años", dijo en el mencionado pódcast, dejando caer que podría estar retirado.
"No creo que llegara nunca a mi máximo nivel, y joder, eso duele. Pero, al mismo tiempo, hay personas que no tienen ni siquiera una comida que llevarse a la boca por la noche. Así es como veo el mundo", agregó, echando más leña al fuego de las especulaciones.
Sin embargo, horas después negó, tirando de ironía, los rumores sobre la posibilidad de colgar las zapatillas: "¿Me retiré? Noticia para mí, jaja, porque sigo esperando una llamada... La temporada de la NBA es larga", dijo en su cuenta de X.
