Y eso que, en teoría, a un pívot tan alto como él, no le beneficia en absoluto eso de correr la pista a toda velocidad, con un juego rápido en el que priman los tiros exteriores por encima de la búsqueda de canastas en la zona: los blancos lanzaron 32 canastas de dos y 28 de tres.
Pero a Tavares, tras la lesión que le impidió jugar la recta final de la pasada campaña, y cuya ausencia perjudicó tanto al Real Madrid, ha regresado a la competición oficial en un gran estado de forma. Y se le ve suelto, corriendo al esprint sin aparentes problemas y, por supuesto, dominando bajo tableros como suele hacer. Eso sí que no ha cambiado.
Un gran rendimiento a pesar de las faltas
En la semifinal ante el Dubai, Tavares terminó con 20 puntos (7/10 T2, 6/6 TL), siete rebotes, dos robos de balón y una asistencia, para un total de 22 de valoración. Números clave para la remontada de los blancos, que ganaron 95-98 a los de Xavi Pascual y se clasificaron para la gran final de la SuperCup.
En esa revancha de la pasada final de la Euroliga, que el caboverdiano vio desde la grada por lesión, Tavares pasó por dificultades ante Olympiacos por sus problemas con las personales. Aun así, sumó seis puntos (3/3 T2), siete rebotes, una recuperación y registró un balance de +14 mientras estuvo en la cancha.
Entre esos datos y las sensaciones mostradas, el pívot, que ya conquistó el MVP de la Final Four de la Euroliga en 2023, suma un nuevo galardón individual con este primer MVP de esta nueva competición. No ha podido comenzar mejor su etapa bajo las directrices de Pedro Martínez.
