Está claro que la complejidad de la ronda italiana no tiene fronteras y el fin de semana inaugural en Bulgaria ya ha mostrado lo exigente que puede ser el Giro, una gran vuelta siempre imprevisible.
Un día después de una caída masiva al inicio de un sprint ganado por Paul Magnier, primer portador de la maglia rosa en esta edición 2026, la segunda etapa entre Burgas y Veliko Tarnovo se ha disputado bajo un auténtico diluvio.
Mirco Maestri y el español Diego Pablo Sevilla, natural de San Martín de la Vega, ambos del Polti-Kometa, revivieron los antiguos Baracchi escapándose juntos desde el kilómetro 0. Sumaron puntos tanto para la clasificación por puntos como para la de la montaña, en una bonita batalla. Sin embargo, a 27 kilómetros de meta, el pelotón les dio caza justo cuando los favoritos de la general empezaban a quitarse los chubasqueros antes de afrontar el Lyaskovests Monaster Pass (3,9 km al 6,6% de media).
Caída monumental
La tensión era palpable y, menos de cinco kilómetros después, se produjo una caída enorme en un tramo de bajada. Adam Yates incluso acabó con la cara llena de barro tras pasar por encima de la valla. Santiago Buitrago, Derek Gee, Rémi Cavagna, Wilco Kelderman también estuvieron implicados en la montonera.
El pelotón de la maglia rosa fue neutralizado porque ya no quedaban ambulancias disponibles. La carrera se reanudó a 18 kilómetros de meta, justo antes del RedBull KM.
A 600 metros de la cima de la última dificultad del día, Jonas Vingegaard fue el primero en atacar, y volvió a intentarlo justo antes de coronar. Solo Giulio Pellizzari y Lennert Van Eetvelt pudieron seguir al danés.
Quedaba un pequeño repecho antes de la meta. Jan Christen, que se había quedado cortado en la subida, logró enlazar, pero el pelotón ha alcanzado al grupo de cabeza. Y fue... el uruguayo Guillermo Silva, lanzado por su compañero Christian Scaroni en un sprint largo, quien sorprendió a todos y se llevó la victoria en su primer Giro, por delante de Florian Stork y Giulio Ciccone.
Silva ha conseguido el doblete y se viste con la maglia rosa. Un nuevo paso en la globalización del ciclismo y un gran día para el deporte uruguayo.
