Después de que el himno egipcio fuera abucheado de principio a fin, una parte de la grada entonó un cántico indeseable que se escuchó perfectamente.
Tras 10 minutos de partido, sonó el cántico "musulmán el que no bote". La RFEF intentó, con varios mensajes e incluso con representantes intentar que cedieran en su actitud.
Personas que después aplaudieron el juego de Lamine Yamal, que practica esa religión
El mensaje oficial contra el racismo, la discriminación y el racismo volvió a aparecer en los videomarcadores durante el descanso, y el speaker hizo un anuncio que quedó tapado por la música.
