Pregunta: ¿Cómo ha vivido este Mundial y cuáles eran sus expectativas antes de empezar?
Respuesta: La verdad es que un Mundial es un Mundial, todos sabemos lo importante que es a nivel global. México es anfitrión por tercera vez, después de 1970 y 1986. Tenía exactamente 10 años cuando fui con mi padre a un partido en Guadalajara, un Brasil-Polonia. Este año cumplo 50, así que para mí es un segundo Mundial como jugador y, para muchos mexicanos, un tercer o incluso primer Mundial.
Ser anfitrión por tercera vez es algo que hay que vivirlo para entenderlo. Como jugador, es el mayor orgullo representar a tu país. Como aficionado, imagina recibir a millones de personas de diferentes países y culturas, y mostrarle al mundo cómo somos realmente los mexicanos: gente cordial y honesta. Lamentablemente, las noticias a veces sólo muestran lo malo, pero todos los países tienen cosas buenas y malas. Creo que México ha dado al mundo verdadera hospitalidad, creatividad, alegría, pasión y amor por recibir a los demás.
P: ¿Algún equipo le ha sorprendido hasta ahora?
R: Marruecos es una selección que personalmente me gusta. Fueron campeones de África y llegaron a semifinales la última vez. Es un equipo construido sobre un proyecto, con jugadores que compiten en las mejores ligas de Europa. Me ha gustado su forma y continuidad, su manera de jugar, su verticalidad. Francia también sabe perfectamente lo que representa, con jugadores clave a nivel Champions League. Además de esos dos, sin ser espectacular, Noruega ha sido sólida y ha jugado buen fútbol.

P: México ha llegado a octavos de final jugando con solidez. ¿Qué es lo que más le ha gustado del equipo?
R: Lo que más me ha gustado es que el equipo salió de la fase de grupos jugando bien. En un torneo corto, el fútbol es cuestión de momentos y los jugadores tienen que aprovecharlos. Raul Jiménez está en estado de gracia, es un luchador. Julián Quiñones también está en racha, el mismo Quiñones que vimos marcar goles con Atlas, con América y luego en Arabia Saudí Ese Julián desequilibrante, potente, incisivo ha vuelto.
Además veo un grupo muy unido. Ya no se trata de uno o dos jugadores individuales; es todo el plantel. México ha necesitado a casi todos sus futbolistas en este torneo y cada uno ha rendido, lo que demuestra que cualquiera puede ser titular. Eso es lo que siempre busca un entrenador: 23 jugadores que puedan aportar.
P: ¿Qué significa ver a Raul Jiménez liderando el ataque otra vez después de todo lo que ha pasado en su carrera?
R_ Significa mucho. Igual que con Julián Quiñones, volvemos a la idea de que el fútbol es de momentos. Raúl tuvo una etapa muy buena en Inglaterra y cada vez que marcaba o asistía con la selección, su rendimiento era alto. Ahora ha asumido ese rol de líder, y creo que tiene aún más valor por lo que le ha pasado; su padre falleció hace unos meses y yo también tenía buena relación con él.
Conozco bien la historia de Raúl y de su familia, y me alegro de corazón por él. Después de todas sus lesiones, quedarse fuera de un Mundial le dolió mucho. Hoy lleva ese liderazgo y es la referencia de esta selección.
P: ¿Cómo ve el legado de Guillermo Ochoa en el fútbol mexicano?
R: Es enorme. Imagínate llegar a seis Mundiales. Lo conocí en América; fue una etapa corta, pero siempre me gustaba practicar tiros libres y los otros porteros de las inferiores le decían que ya estaban cansados. Así que Memo Ochoa se convirtió en mi compañero de tiros libres. Lo conozco desde que era muy joven, desde que yo tenía 17 años. Jugamos juntos en América y en la selección. Ha sido un camino largo y es un honor tener un portero mexicano de esta calidad.
P: Pasando ahora a un nombre mucho más joven, Gilberto Mora, de solo 17 años. ¿Dónde está su techo?
R: Guardando las proporciones y con todo respeto, cuando veías jugar a Xavi o Iniesta con esa claridad, esa calma, esa visión e inteligencia, eso es lo que ves hoy en Gilberto Mora. Es ese tipo de jugador sereno en el campo, que aparece en el espacio justo, que controla bien, que dribla cuando debe, que pasa bien, que dispara cuando corresponde.
El fútbol fluye por los pies de jugadores así; encuentran espacios con inteligencia y eso hace que el juego parezca sencillo, igual que Xavi e Iniesta. Creo que Mora está destinado a grandes cosas y quizá jugar sin tanta presión también le ayuda."

P: ¿Le gustaría verlo en una de las grandes ligas de Europa?
R: Me gustaría verlo allí, ya sea en España, Alemania, ligas que le vendrían muy bien. Tampoco descartaría la Premier League, por su físico y todo lo que tiene como futbolista.
P: México no ha encajado goles en este Mundial. ¿La solidez defensiva es la principal fortaleza de este equipo?
R: Conocemos a los equipos de Javier Aguirre. Tiene a Rafa Márquez a su lado trabajando la organización defensiva. Los equipos de Aguirre siempre han partido del orden, ya sea en España o en otro sitio, manteniendo equipos compactos y difíciles de batir. Esta selección mexicana está ordenada tácticamente y no ha recibido goles.
Mi teoría es que cuando no encajas, tus opciones de marcar siguen abiertas; vas a tener dos o tres ocasiones en un partido y ahí es donde hay que ser contundente. Creo que eso lo ha hecho muy bien México.
P: ¿Qué ha aportado Javier Aguirre al equipo desde su regreso?
R_ Experiencia. Él mismo lo ha dicho en rueda de prensa, este es su tercer Mundial y está más relajado. Más experiencia y más edad traen sabiduría, tranquilidad y paciencia en la toma de decisiones, y creo que eso es lo que ha transmitido al equipo, esa calma y serenidad. Pero también sabemos que le gusta que sus equipos tengan corazón, que luchen, que corran, y eso es lo que ha mostrado este equipo: garra, lucha y, en el último partido, calidad futbolística real.
P: ¿Ve a Rafa Márquez como el futuro sucesor de Aguirre en la selección?
R: Esa es la idea. Rafa Márquez dejó Barcelona para estar cerca de la selección, para ser parte de este proyecto y, en algún momento, tomar las riendas. Aplaudo a la federación, porque por primera vez han pensado en un proyecto a largo plazo, algo que antes nos faltaba. Es inteligente tener exjugadores, entrenadores en este caso, que aporten esa experiencia de campo al banquillo. Eso es muy importante, poder transmitir tanto el conocimiento táctico como la experiencia vivida a los jugadores."
P: En México se habla desde hace tiempo de la famosa barrera del 'quinto partido' en los Mundiales. ¿Está esta generación lista para hacer historia?
R: Creo que sí. Cada vez que me entrevistan, en México o fuera, me preguntan por ese quinto partido. Mi respuesta siempre es cambiar la conversación. Lo primero es ir paso a paso, ganar el primer partido... eso es lo más importante. Luego ya se puede hablar de si es el quinto, el cuarto o el sexto partido.
Algo que aprendí de los alemanes, que ya están fuera, es esa mentalidad ganadora, ir partido a partido. Eso es lo que ha mostrado México. No importa si termina siendo el quinto o el sexto; vamos paso a paso y seguimos haciendo lo que ha funcionado hasta ahora.
El duelo de octavos de final entre México e Inglaterra
P: ¿Qué tipo de partido espera ante Inglaterra?
R: Espero algo similar al partido contra Ecuador, bien organizado, difícil, que quizá se decida por un error, un descuido o una genialidad individual. Creo que veremos a México crecer en el partido como lo hizo ante Ecuador, construyendo desde los primeros 20 minutos antes de la pausa de hidratación, aprovechando ese momento, la afición, el ambiente que genera el estadio.
Por primera vez he sentido a toda la nación, no solo a los aficionados, conectada con este equipo. Como jugador no siempre lo percibes, pero esa energía en el Azteca es algo que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.
P: Hay voces que dicen que Inglaterra no ha mostrado aún su mejor nivel. ¿Estás de acuerdo?
R: Estoy totalmente de acuerdo. Con todo respeto, Inglaterra no ha mostrado el nivel que todos esperábamos. Han ganado gracias a sus jugadores clave, como Harry Kane, y han aprovechado los momentos importantes. Eso siempre es clave, tener futbolistas que te pueden decidir un partido. Creo que México tiene una gran oportunidad aquí. Será complicado, pero por cómo está jugando México, con la energía y el impulso que lleva, este es su momento. Es ahora o nunca. Y además tiene un aliado, el Azteca, en la Ciudad de México, donde la pasión es increíble.
P: ¿Así que es Inglaterra quien debe preocuparse, no México?
R: Creo que Inglaterra debe preocuparse por no encajar un gol temprano. Cuando sabes que un equipo te va a atacar, tienes que aguantar ese arranque, los primeros 20 minutos. Esa es la clave para Inglaterra. México es un equipo técnico, se siente cómodo con el balón, con buen posicionamiento, buena circulación, buenas triangulaciones, como ya ha demostrado. Si México logra eso, creo que puede avanzar y ganar este partido."
P: Jugó dos Mundiales, en Alemania y Francia. ¿Qué siente un futbolista al escuchar el himno antes de un partido de Mundial?
R: Se te vienen muchas cosas a la cabeza. Todos los sueños que tenías de niño viendo a la selección por televisión, soñando con estar ahí algún día. Luego, como jugador, vives cómo la afición se entrega, cómo todo el país está volcado con la selección. No hay palabras suficientes para describirlo. Somos verdaderamente afortunados de vivir esa experiencia como futbolistas de selección, emociones que nacen desde pequeños, la esperanza de algún día representar a tu país y jugar un Mundial. Lo sigo diciendo, somos privilegiados y orgullosos de jugar por nuestro país, y eso es lo más importante para cualquier jugador.
P: ¿Qué es lo más duro de un Mundial, lo físico o lo mental?
R: Creo que es lo mental, porque al final todo está conectado. Cuando estás bien mentalmente, puedes estar cansado, pero igual das el esfuerzo extra. Un equipo motivado corre más, pelea cada balón. Creo que la recuperación siempre es importante, pero el estado mental del jugador hace que la recuperación sea más rápida. Si gestionas bien el cansancio físico, consigues los resultados que buscas."
Recuerdos de la Bundesliga y el título con Stuttgart
P: Pasemos a su etapa en la Bundesliga. Fue uno de los primeros mexicanos en ganar un título de Bundesliga. ¿Qué fue lo más difícil al llegar a Alemania?
R: Creo que lo más difícil fue convencer a la gente de que dos mexicanos, Ricardo Osorio y yo, pertenecíamos a la Bundesliga, una liga complicada, una cultura diferente, un clima distinto. Recuerdo nuestra primera rueda de prensa en Stuttgart, unos 50 periodistas, y lo primero que les dije fue que habíamos venido a ganar.
Les dije, por supuesto, conozco esta liga; conozco al Bayern Múnich, Dortmund, Schalke, Bremen, Hamburgo, Leverkusen, todos estos equipos siempre peleando arriba. No lo llamaría un obstáculo; en realidad fue una motivación.
Fui con muchas ganas de ganar, enfocado en disfrutar el sueño de jugar en Europa y competir contra los mejores. Los periodistas preguntaban si el idioma era difícil, si el invierno sería duro, y yo les decía que no me importaba si era alemán, ruso, japonés o chino, o lo frío que fuera; yo estaba ahí para triunfar.
El fútbol en sí también era diferente, mucho más rápido, mucho más intenso; el balón nunca se detenía como en otras ligas. Al principio pensaba, espera, vamos a bajar el ritmo, que el balón pase por el medio campo para tener tiempo. Esa adaptación fue difícil, pero la actitud con la que llegamos Ricardo Osorio y yo, ese hambre de triunfar, fue la clave.

P: En la 2006-2007 ganó la Bundesliga con Stuttgart. ¿Qué recuerdos tiene de esa temporada y cuándo empezó a creer que podía ganarla?
R: Empecé a creer cuando Ricardo Osorio les dijo a sus compañeros que si llegábamos entre los cuatro primeros en invierno, teníamos una oportunidad real de pelear por el título. Ese era mi sueño, y gracias a Dios llegamos al primer lugar. Luego, en la segunda vuelta, de enero a mayo, el equipo siguió adelante y pensé, estamos listos para luchar por esto. El momento decisivo llegó en el penúltimo partido, en Bochum, el derbi Schalke contra Dortmund...
El Schalke estaba por encima, luego nosotros, y así iba cambiando por un punto. Recuerdo que pensé, si ganamos en Bochum, tenemos una oportunidad real, porque no creía que el Schalke fuera a ganar al Dortmund. Esa fue la clave, el momento en que Timo Hildebrand sacó un balón casi sobre la línea y lo despejó. Pensé, nadie nos quita este título. Esas son las jugadas que deciden campeonatos. En el último partido recibimos al Cottbus, empezamos perdiendo, pero terminamos ganando el título.
P: Se ganó el apodo de 'el jefe' o 'el comandante'. ¿De dónde salió, de los periodistas o del vestuario?
R: De ambos. Salió del vestuario y también de los periodistas. Para mí es un orgullo, porque había una expectativa sobre dos mexicanos en Alemania, una cultura diferente, un invierno duro. Creo que vino de la energía que llevábamos, el impulso del Mundial 2006 que trasladamos a Stuttgart. Cada vez que regreso allí, me siguen recordando como campeón de Bundesliga, y eso me acompañará siempre, sobre todo con la esperanza de que haya dejado un legado duradero.
Ricardo Osorio y yo decíamos, en México nos conocen, pero aquí no somos nadie. Eso fue lo que superamos, y siempre digo que cuando pones el esfuerzo y la dedicación con la ayuda de Dios, es cuando todo se da.
P: CuéntEnos sobre ese vestuario del Stuttgart, con Mario GÓmez, Khalid Boulahrouz, Cacau y luego Sami Khedira. ¿Quién era el líder y quién el bromista?
R: Esto es interesante. Nuestros bromistas eran dos suizos, Marco Streller y Ludovic Magnin, ambos muy alegres. Ricardo Osorio es mucho más bromista que yo; yo soy más tranquilo, más enfocado. Ellos bromeaban en español y yo le decía a Ricardo, no te entienden, y él insistía en que sí. Había mucha camaradería. Teníamos a Fernando Meira como capitán, brasileños, así que todo un grupo latino junto a mexicanos y portugueses, de ahí aprendí algo de portugués. También había jugadores de Costa de Marfil, de Francia. Era una mezcla real, con los alemanes generalmente más tranquilos y reservados.
Un día le dije a Ludovic Magnin que no era realmente europeo; que era como nosotros, que era prácticamente mexicano por la alegría que transmitía. Pero la figura clave de ese plantel era Marcus Babbel, campeón de Europa con Alemania, campeón con Liverpool y varias veces con Bayern Múnich. Tenía unos 34 ó 35 años, y desde el principio el entrenador le dijo que quizá no siempre sería titular porque quería darle oportunidad a un joven, Serdar Tasci. Babbel simplemente dijo, ok jefe, aquí estoy.
Para mí, él fue la pieza clave de ese grupo. Después de ganar el título, le di las gracias personalmente, porque habiendo ganado todo y aún así mostrando esa humildad, entrenando primero, llegando antes, apoyando y aconsejando a Tasci mientras tomaba su lugar, eso me lo dijo todo sobre su valor. Nunca lo vi con mala actitud ni llegar tarde. Siempre era el primero en salir a entrenar, incluso en las sesiones de la mañana, y los alemanes seguían su ejemplo. Mario Gómez apenas empezaba a destacar también, con mucha calidad y hambre de triunfar. Entre la juventud y esa experiencia, teníamos un equipo fuerte.
P: Por último, sobre la MLS. ¿Cómo ha evolucionado la liga en los últimos años y puede Chicago Fire beneficiarse del fichaje de Robert Lewandowski?
R: La liga ha evolucionado muchísimo. Recientemente estuve en un congreso con David Villa y hablamos justo de esto: cómo la liga sigue mejorando. Habiendo vivido ese progreso, creo que ha sido fundamental para el lugar que ocupa hoy la MLS, con estrellas que ahora quieren venir. Eso es un logro para la liga y sus clubes, respaldado por infraestructuras e instalaciones de entrenamiento que rivalizan con las mejores de Europa.
La llegada de Lewandowski a Chicago, una ciudad con una gran comunidad polaca, aporta una figura de primer nivel. Jugué contra él en la Bundesliga; sabemos lo bueno que es, lo que hizo en Barcelona, cómo reaccionó la gente en su último partido allí. Eso habla de su legado. Seguirá queriendo ser el mejor de la liga, lo cual es muy bueno tanto para la MLS como para Chicago Fire.
P: ¿Ves posible que la MLS alcance el nivel de la NBA, NHL o NFL?
R: Creo que sí. Habiendo vivido en Estados Unidos, conozco la mentalidad de allí, la ambición, y saben a dónde quieren llegar. No debería sorprendernos si la MLS alcanza esos niveles. Hoy en día, el deporte más practicado entre los niños en Estados Unidos no es el fútbol americano, ni el béisbol ni el baloncesto; es el fútbol. Eso lo dice todo sobre la huella que está dejando el deporte, especialmente entre niños y jóvenes, y eso es lo que hará que siga creciendo.
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