Julio Enciso, el niño de Caaguazu que devuelve la ilusión a Paraguay

Julio Enciso, el niño de Caaguazu que devuelve la ilusión a Paraguay
Julio Enciso, el niño de Caaguazu que devuelve la ilusión a ParaguayReuters

Quienes le conocen aseguran que Julio Enciso no le teme a los retos y nunca reniega de sus raíces: este "mita'i" (chico), que domina mejor el guaraní que el español, lleva hoy la esperanza de que Paraguay logre la clasificación a los octavos de final del Mundial.

El delantero de 22 años, que se ha dado a conocer en la Ligue 1 esta temporada con la camiseta del Strasbourg, estuvo a punto de perderse la gran cita americana. Todo por culpa de una lesión en la cadera y el muslo, sufrida en un amistoso una semana antes del torneo, que le obligó a abandonar el campo en camilla, entre lágrimas que rompían sueños de infancia. Finalmente, el susto no fue tan grave: Julio Enciso se ha recuperado a tiempo.

Asistió para el gol del honor en la dura derrota ante los Estados Unidos (4-1), y en el segundo partido volvió a ser decisivo, esta vez con una victoria (1-0) ante Turquía, que permitió a la Albirroja jugarse el pase en un duelo clave ante Australia el jueves en el grupo D.

El chico de Caaguazu está respondiendo, por ahora, a las expectativas puestas en él. Mario Trigo, uno de sus primeros entrenadores, le seguía más de cerca que al resto de los niños en esa pequeña ciudad cercana a Asuncion, donde la agricultura y la silvicultura son la principal actividad.

"Magia"

Era un "Jugaba realmente muy bien" al fútbol, recuerda Trigo en declaraciones a la AFP. "Si el balón no le llegaba, bajaba a buscarlo, y cuando lo tenía hacía magia: dos, tres regates hasta marcar un gol".

Su talento precoz ya se reflejaba en esa técnica notable y en su rapidez con el balón, cualidades que hoy le convierten en pieza clave de la selección paraguaya, que vuelve al Mundial tras 16 años de ausencia.

Con 12 años, empezó a llamar la atención de los ojeadores mientras jugaba en el club de Caaguazu. El exinternacional paraguayo Roberto Paredes, formador en el Libertad, uno de los clubes históricos del país, lo descubrió en una prueba.

El primer contacto fue en 2016. Paredes, impresionado por aquel preadolescente "con gran dominio del balón y un buen disparo", quiso llevárselo cuanto antes a Libertad. Los padres de Enciso consideraron que era pronto para mudarse a la capital, pero finalmente aceptaron, convencidos por Mario Trigo, su entrenador de siempre.

En la escuela le adaptaron los horarios para que pudiera compaginar estudios y fútbol. "Cada vez que venía, mostraba mucho entusiasmo y muchas ganas de trabajar", recuerda para la AFP su profesora de artes plásticas de entonces, Noemi Mercado.

Cardozo como mentor

En ese momento, Julio Enciso solo hablaba en guaraní, la lengua indígena y oficial del Paraguay junto al español. Pero hubo algo que marcó especialmente a la profesora: "Esa humildad, esa chispa viva que recuerda de dónde viene".

Cuando apenas comenzaba su carrera, la joya, como le apodó la prensa local, mantenía una relación cercana con Oscar Cardozo, el máximo goleador en la historia de la selección paraguaya. Junto a su mentor, Enciso debutó con Libertad en primera división a los 15 años, y a los 17 ya estaba en la selección absoluta de Paraguay. Un año después, en junio de 2022, puso rumbo a Brighton.

Tras tres temporadas en Inglaterra, ha recalado en Strasbourg, donde forma una dupla ofensiva letal con el argentino Joaquin Panichelli.

"Ha sido valiente desde el principio" de su aventura lejos de casa, cuenta a la AFP el periodista paraguayo Gabriel Cazenave, que lo describe como "imprevisible" y "irreverente". "No le teme a los desafíos. Se fue a Europa hablando mejor guaraní que español. Y aun así, juega, habla, protesta, se integra. Me gustaría tener un micrófono allí para saber en qué idioma habla ahora en Francia."