Centro de datos del Brasil-Marruecos
Ay, la ansiedad, qué mala compañera es, qué mal se pasa con ella. Que se lo pregunten a Brasil. Tanta responsabilidad de la pentacampeona, tanto favoritismo... a los 20 minutos ya perdía ante Marruecos. La campeona de África, semifinalista del pasado Mundial, se presentó en Nueva Jersey con ambición, ganas y calidad con balón y sin él, con una presión que asfixió la circulación canarinha.

A los cinco minutos, Guimaraes tuvo que evitar el primer tanto africano jugándose el pellejo. Uno después, Hakimi perdonó al cruzar demasiado en otra aparición por la derecha. No daban pie con bola los de Ancelotti. Casi un cuarto de hora tardaron en quitarse los nervios con un centro de Vinícius que remató (sic) de mala manera Igor Thiago. Pero entonces llegó el mazazo, un pase filtrado por Brahim que dejó a Saibari en el mano a mano con Alisson. El del PSV picó la bola y firmó el 0-1.
Vini reclama su lugar
De inmediato llegó el tiempo de hidratación, pero los brasileños salieron hechos un flan. No sabían de dónde llegaba tanto rival, ahora El Aynaoui, ahora Hakimi, ahora Brahim. Estaba ko. Sólo un milagro podía levantarlos de la lona. Y entonces, como Cristo Redentor, Vinícius reclamó su lugar en la Copa del Mundo. Recibió casi en la línea de fondo, recortó hacia dentro para romper a su par y soltó un violento misil que Bono aún anda buscando. 1-1 y liberación suprema para la verde amarela.
El árbol, en todo caso, no debe impedir que se vea el bosque. Y Brasil tiene un grave problema de creatividad en el centro del campo. Paquetá tenía que bajar demasiados metros, perdiendo así su juego entre líneas. De Raphinha no había noticias, lo mismo andaba por Times Square. Sólo se intuía peligro con Vini. Al menos, sí habían logrado tener la pelota y protegerse con ella de las mordeduras de los Leones del Atlas. Con empate se llegó al descanso.
Sin jogo bonito
En el vestuario, Ancelotti dejó a Casemiro e Ibáñez, ambos con tarjeta, y metió a Fabinho y a Danilo. Su juego mejoró, mas salvo una parada de Bono a Igor Thiago, no lo suficiente para inquietar a los norteafricanos, que ya no presionaban tan alegremente y fueron reculando cada vez más y más.

Llegaron más hombres de refresco en uno y otro bando. Luiz Henrique fue el más incisivo de entre los nuevos. Pero su energía duró lo que el cooling break. Los pupilos de Ouahbi, que había retirado a Brahim, recobraron energías y le birlaron la bola a los canarinhos. No es casualidad que la mejor ocasión de los brasileños, más cómodos al contragolpe, llegara con un balón al espacio a Vini que luego remató Raphinha... a donde estaba Bono. O una penosa cesión de Issa Diop que no acabó en gol de Raphinha porque Bono estuvo atentísimo.
Esos sustos hicieron que Marruecos se contuviese mucho más y los minutos, hasta 10 de añadido, fueron transcurriendo sin que ninguno pudiera, o supiera, romper las líneas del enemigo... hasta que El Aynaoui probó fortuna desde lejos. Alisson rechazó con apuros y se rehízo de maravilla en el segundo intento de Rahimi. Ahí pudo estar la victoria. Al final, un empate que sabe mucho mejor a unos que a otros.

Jugador Flashscore del partido: Brahim Díaz (Marruecos).
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