En el gol del empate, se te vio un poco molesta. ¿Qué le dijiste al equipo en ese momento para volver a motivarlas y seguir adelante?
Patri Guijarro: "Mirad, es normal sentir un poco de rabia en ese instante. Estábamos dominando claramente el partido y, para mí, era necesario dar un empujón al equipo justo en ese momento. Todavía no se había decidido la eliminatoria, podía pasar cualquier cosa, pero sentía que estábamos jugando bien. Lográbamos llegar arriba, creábamos ocasiones, algo que nos faltó un poco en la ida en Múnich. Ese gol que encajamos en una contra, que considero un hecho muy aislado, me frustró bastante. Pero el equipo reaccionó de maravilla y creo que hemos hecho una primera parte excelente".
Es vuestra sexta final consecutiva. Se dice casi como si fuera fácil, pero ¿cómo lo vivís desde dentro?
"Le damos muchísimo valor. Es muy difícil mantenerse a este nivel y llegar a otra final. Lo que hemos vivido hoy, como ya nos habíamos dicho, es algo especial e histórico. El público ha estado espectacular, todavía tengo la piel de gallina. Si tengo que quedarme con un momento, es cuando estábamos en el túnel antes de salir: escuchar a todo el estadio cantar el himno a capela fue increíble. Responder con este resultado y clasificarnos para Oslo es el mejor regalo que podíamos dar a nuestra afición".
Justamente, ¿Cómo vivisteis la llegada al estadio, al ver a todos esos aficionados esperándoos y animándoos?
"Fue increíble. Es un plus para nosotras, una motivación extra. Como he dicho, no hay nada mejor que regalarles este partido y el pase a la final para agradecerles toda esa energía".
En el momento del cambio de Alexia (Putellas), te pasó el brazalete y parecía muy emocionada. ¿Qué os dijisteis en ese instante?
"Le dije que era la mejor. Que íbamos a aguantar, pasara lo que pasara, para estar en Oslo. Es nuestra capitana, nuestra líder. El partido ya estaba casi sentenciado en ese momento, pero había que asegurar la plaza en la final".
¿Tienes la sensación de que a veces la vida sigue un guion ya escrito? El escenario de esta final será muy especial para algunas jugadoras del equipo, y os vais a enfrentar a un rival muy conocido, el OL Lyonnes.
"Sí, es verdad. Creo que estamos en una situación parecida a la del OL, sobre todo con Caroline (Graham Hansen). Vi a las jugadoras del Lyon celebrar su clasificación ayer también. Será una final a la altura del evento. Será nuestro cuarto enfrentamiento en una final contra ellas. Ya tienen ocho Ligas de Campeones... esperemos que se queden en ocho y que podamos levantar el trofeo".
Es la séptima final en la historia del club. Han pasado muchas jugadoras por aquí, pero el corazón del juego, el centro del campo, sigue siendo la columna vertebral en estas siete finales. ¿Qué importancia le das a esa zona en todo lo que habéis conseguido?
"Todo nuestro estilo de juego se basa en las centrocampistas. El hecho de que todas compartamos el mismo modelo de juego, incluidas las jóvenes que suben del filial, es fundamental. Ellas entienden el sistema con mucha facilidad y se adaptan tan rápido que nos aportan muchísimo. Eso se ha visto hoy con la entrada de Vicky López: el juego sigue siendo fluido, seguimos jugando como nos gusta y, al final, eso es lo que nos acerca a la victoria".

