Centro de datos del Atlético de Madrid-Bodø/Glimt
Entrar en el 'Top 8' era, de inicio, una tarea muy complicada. No dependían de sí mismos, pero era imprescindible ganar, e incluso golear, para lograr el billete a los octavos de final.
Los del círculo polar ártico llegaban con pocas opciones de continuar en la Champions League, aunque en la anterior jornada consiguieron una meritoria victoria ante el todopoderoso Manchester City de Pep Guardiola.

Sin gol, se complica el 'Top 8'
La tensión del choque atenazó al conjunto de Simeone, que se vio superado por la alta presión de los noruegos. Las constantes triangulaciones en tres cuartos de campo desarbolaron la estrategia local y estuvieron a punto de obligarles a remar a contracorriente.
Primero, Giménez estuvo providencial bajo palos para evitar el gol de Fet, que ya había superado a Oblak con una cucharita. Después, Koke perdió un balón cerca de su propia área y fue Høgh quien envió el disparo por encima del larguero.
Un córner a favor de los escandinavos acabó convirtiéndose en la aspirina de los colchoneros. Julián Álvarez cabalgó por la banda derecha y puso un centro a la testa de Sorloth. El remate del punta fue algo blando, pero supuso la primera aproximación clara de los madrileños.
La sonrisa pareció llegar con el cabezazo de Baena tras un pase de Koke, pero el internacional español se adelantó por escasos centímetros a la línea defensiva visitante.
No tardó, sin embargo, el equipo rojiblanco en celebrar el primero. Sorloth, que mantiene su idilio con el gol, aprovechó un centro de Hancko para hacer efectiva la ley del ex.
Con el tanto que abrió la lata, el Atleti pasó a convertirse en una apisonadora, pero entre la gran actuación de Haikin y la falta de puntería, el Bodø seguía muy vivo.
Un error en un despeje rojiblanco y un ataque algo imprevisible de los de Knutsen bastaron para dejar solo a Sjovold y establecer el empate en el marcador.
Era evidente que el desorden del conjunto del norte de Europa traía de cabeza a la zaga atlética, aunque su propuesta ofensiva resultaba inasumible para la resistencia visitante.
O al menos eso parecía. El Atleti asedió el área rival. Nico tuvo la primera a la salida de un córner, pero Haikin volvió a responder. Julián pudo desequilibrar, aunque envió por encima del larguero un centro medido de Baena, confirmando que atraviesa un momento de dudas. Barrios fue el tercero en rozar el gol: recogió en la frontal una descarga, de nuevo de Baena, y estrelló el balón en el travesaño, cerrando un primer tiempo de claro dominio rojiblanco y cierta frustración.
Høgh aprovecha la carambola
Los resultados en el resto de los campos acompañaban, pero la victoria era imprescindible para alcanzar el objetivo de los octavos.
El peligro en las transiciones visitantes seguía latente, aunque Simeone y los suyos pisaban el área con mucha facilidad. Hasta que, a la hora de partido, en una jugada propia de dibujos animados, Høgh deshizo la igualdad. El delantero aprovechó una sucesión interminable de rebotes para culminar la remontada de los suyos.
Sorloth dispuso de dos ocasiones claras para empatar justo después del jarro de agua fría en el Metropolitano. Dos cabezazos, su especialidad: uno se marchó desviado y el otro acabó en las manos del guardameta ruso.
Almada aportó algo de frescura a la ofensiva colchonera y se asoció con Ruggeri para generar una de las acciones más peligrosas. El argentino, sin embargo, no acertó en la definición y dejó escapar otra oportunidad clara.
El 2-2 pudo llegar en otra internada de Barrios que terminó en las botas de Almada, pero el argentino volvió a toparse con un muro.
El Bodø/Glimt gestionó a la perfección su ventaja, no concedió ni un metro a los locales y aseguró una plaza entre los 24 primeros, que da acceso a la ronda de playoffs, la misma que finalmente disputará el Atlético de Madrid.

Jugador Flashscore de partido: Høgh (Bodø/Glimt).
