El Barça presenta una queja formal por el arbitraje de Martínez Munuera

Conato de trifulca en el Atlético de Madrid-Barça
Conato de trifulca en el Atlético de Madrid-BarçaBURAK AKBULUT / ANADOLU / ANADOLU VIA AFP

El club blaugrana ha decidido quejarse de manera formal con respecto al arbitraje del pasado jueves, en el partido de ida de semifinales de la Copa del Rey en el que el Atlético de Madrid se impuso por 4-0.

La protesta ante la RFEF se centra en dos puntos principales: el gol anulado a Cubarsí y la expulsión de Eric García. A continuación, el texto del documento.

1. Falta de coherencia en las decisiones disciplinarias

El FC Barcelona denuncia la existencia de decisiones incoherentes en acciones de idéntica naturaleza, especialmente en lo que respecta a las sanciones disciplinarias. Esta disparidad crea una sensación de doble rasero, incompatible con los principios de equidad, igualdad y seguridad jurídica que deben regir la competición.

2. Criterios contradictorios en las jugadas de mano

El club destaca la incoherencia en la interpretación de las jugadas de mano dentro del área, incluso en partidos arbitrados por los mismos árbitros. Esta falta de uniformidad refuerza la percepción de arbitrariedad e imprevisibilidad en la aplicación de las reglas.

3. Acumulación de errores significativos

Más allá de casos aislados, el FC Barcelona señala la recurrencia de errores arbitrales flagrantes a lo largo de la temporada, muchos de los cuales fueron decisivos y perjudiciales para el club. Esta acumulación afecta directamente a la integridad de la competición y genera una desconfianza creciente.

4. Aplicación y transparencia del VAR

El club expresa dudas razonables sobre el uso y la correcta aplicación de la tecnología, especialmente en decisiones marginales que no han ido acompañadas de explicaciones técnicas concluyentes. También denuncia la falta de transparencia en la gestión y publicación de las grabaciones de audio del VAR.

5. Criterios para las revisiones en el monitor

El FC Barcelona cuestiona la falta de un criterio claro y uniforme para enviar a los árbitros a revisar las jugadas en el monitor, lo que contribuye a una percepción de inseguridad y desigualdad en la toma de decisiones.