En la legión brasileña de este año aparecen sospechosos habituales: el tetracampeón Flamengo, que sale a defender el título, el tricampeón Palmeiras y Fluminense, coronado en 2023, que lideran tres grupos como cabezas de serie.
La delegación de Brasil, la más numerosa entre los diez países participantes, la completan los campeones Cruzeiro y Corinthians. Pero también Mirassol, una meteórica estrella naciente que en apenas cinco años pasó de la cuarta a la primera división y debuta en la cita continental.
Los clubes desafiantes, cuyos cruces directos con los brasileños suelen definir su clasificación, emprenderán una batalla casi de David contra Goliat para hacerse un lugar en la final del 28 de noviembre en Montevideo.
Argentina y Brasil, por el título 26
El calendario pondrá a prueba la supremacía brasileña desde la fase de grupos, con el duelo de tetracampeones entre Flamengo y Estudiantes de La Plata, uno de los tradicionales coperos argentinos que debe procurar que Brasil no rompa el empate de 25 títulos que mantiene con Argentina.
"Independientemente de los equipos de nuestro grupo, tenemos que mejorar nosotros. Si me preguntan si conozco a los equipos, diría que no", dijo el DT del Mengão, el portugués Leonardo Jardim, sobre el Pincha, el debutante peruano Cusco e Independiente Medellín.
Con la notoria ausencia de River Plate, Boca Juniors aparece como el único entre los cinco grandes de Argentina llamado a hacerle frente a la chequera deportiva de la tierra de Pelé que se llevó casi toda la gloria en la última década.
Para hacerlo deberá avanzar en el grupo de la muerte que comparte con Cruzeiro y los siempre peligrosos Universidad Católica y Barcelona de Guayaquil.
En su regreso a la Copa después de tres años, el martes en Chile, el Xeneize podría ser el dique para los brasileños porque deposita su ilusión en igualar con siete títulos a Independiente como el Rey de Copas.
"Los chicos trabajan con humildad y nos vamos posicionando en ese lugar que creemos que merecemos", dijo el entrenador de Boca, Claudio Úbeda, que en esta campaña ha apostado por juveniles como el mediocampista Tomás Aranda, de 18 años.
Al contrario de otras ediciones, esta vez la representación de Argentina no parte como favorita, con el Rosario Central de Ángel Di María y Lanús, campeón de la Copa Sudamericana 2025, soñando levantar por primera vez el trofeo.
Aunque monarca argentino, a Estudiantes lo embiste la irregularidad y los debutantes Platense e Independiente Rivadavia de Mendoza protagonizan campañas históricas, pero parecen estar lejos de aspirar a pelear por el cetro.
¿Héroes inesperados?
En esas condiciones, los llamados a desmoronar el tótem brasileño podrían ser héroes inesperados: ecuatorianos, uruguayos, paraguayos y colombianos, que llegan con cartas de mucha jerarquía.
Ecuador presenta además a Independiente del Valle y Liga de Quito, ambos cabezas de grupo; Uruguay a sus estandartes Peñarol y Nacional, lo mismo que los paraguayos con Olimpia y Libertad; y Colombia, que por primera vez en 16 años metió cuatro equipos, los tradicionales Santa Fe, Junior, DIM y Deportes Tolima.
Con un calendario intenso de seis semanas de competición casi ininterrumpida, es esperable que las ricas plantillas de los clubes brasileños sobrelleven mejor las lesiones, los viajes y la seguidilla de partidos.
