Contra todo pronóstico, el capitán se recuperó en 11 días de una lesión grado 2 en el isquiotibial derecho y anotó el tanto del triunfo 1-3 ante el Vasco da Gama en la semifinal de vuelta de la Copa Sudamericana el martes.
Consolidó su proeza tras ingresar como suplente y marcar con un remate desde más de 30 metros, en el minuto 88, que se le coló al portero Léo Jardim y evitó los penaltis en Río de Janeiro.
Boca buscará ahora ser el primer tricampeón del torneo que ya ganó en 2004 y 2005. La final será el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia, contra el vencedor entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque.
Brasileños y uruguayos se enfrentan este miércoles en Montevideo, con ventaja 3-0 para el Galo.
"Esta es una de las noches más importantes de mi carrera", dijo el volante tras el partido. "Es un sueño, esto es vivir lo que siempre quise de chiquito".

Una decisión de riesgo
Paredes pasó por las divisiones formativas de Boca y jugó 31 encuentros con el primer equipo antes de emigrar a Europa en 2014, con 19 años.
Tras pasar por Chievo Verona, Roma, Empoli, Zenit de San Petersburgo, París Saint-Germain y Juventus, en julio de 2025 decidió volver a sus orígenes. Su decisión fue sorprendente, pues retornó a su país en plenitud física y con mucho fútbol todavía para dar, a diferencia de los veteranos que vuelven a Sudamérica para compartir las últimas gotas de su talento.
Se convirtió rápidamente en el símbolo de un Boca que no brilla como antaño, pero que ha levantado cara desde la llegada en junio del técnico Rodolfo Arruabarrena.
Sin títulos locales desde hace tres años y medio e internacionales desde 2008, el Xeneize pelea en este momento por la Sudamericana, la liga y la copa local.
Pero la buena hora tuvo un momento de tensión, cuando Paredes se lesionó el 9 de octubre en un encuentro por el torneo Clausura ante Instituto. Se perdió la semifinal de ida en la Bombonera ante Vasco, que se jugó cuatro días después y terminó con un 0-1 a favor del visitante.
El campeón del mundo con Argentina en Catar 2022 se sometió a un tratamiento de plasma rico en plaquetas con la esperanza de acelerar la recuperación.
Conductor
A pesar de que reconoció que su referente probablemente no estaba para jugar la revancha, el Vasco Arruabarrena lo incluyó en el banco de suplentes.
Lo envió al campo al 57' del complemento, cuando Boca ganaba 0-2 con goles de Lautaro Di Lollo y Miguel Merentiel, pero el tanto de José Luis Rodríguez, en el 66', igualó la serie.
El partido parecía destinado a decidirse en los penaltis pero Paredes, que hasta el momento se había mostrado contenido intentando mover al equipo con toques en corto, sacudió un potente disparo con su pierna apenas recuperada y venció a Jardim.
"Fue una decisión difícil", dijo Arruabarrena sobre su postura de dejar al líder en el banco hasta la segunda parte. "Entendí que era el momento idóneo para entrar en el segundo tiempo, con un trajín del equipo rival con cansancio".
Tras su paso por Europa y la selección argentina, de la que ha sido parte del exitoso ciclo de Lionel Scaloni, Paredes llegó a Boca para aportar madurez y jerarquía. Sus últimos meses han sido convulsos, tras perder la final del Mundial 2026 ante España y ser duramente sancionado por la FIFA por protagonizar incidentes con los rivales al término del encuentro.
El mediocampista incluso puso en entredicho su continuidad con la Albiceleste, que llora aún la despedida internacional de Lionel Messi.
Pero con su gran pegada y visión de juego, Paredes encuentra consuelo en su club. Conduce el ritmo desde el mediocampo e imprime su temperamento aguerrido al ADN Boca, un gigante que busca volver a una gloria que se ha vuelto esquiva en los últimos años.
