El exdelantero del Marsella llegó a A Coruña con el caché de su carrera, pero con las dudas que suscitaba el número que marcaba su DNI en la casilla de la edad.
A los 37 años, muchos temían que el histórico punta hubiese elegido Galicia para vivir un dulce final de carrera en una de las cinco grandes ligas.
Otros, menos escépticos, se fijaron en sus últimas temporadas, donde demostró que su olfato goleador seguía intacto.
En la pretemporada se le vio fino, pero los exámenes comenzaban a mediados de agosto, cuando el campeonato diese comienzo.

Su primera prueba, ante el Elche en casa, fue un auténtico éxito. Amatucci asistió al punta, que controló y cruzó el balón a las mil maravillas para apuntar el primero en su casillero.
En la segunda fecha adelantó a los suyos en Málaga tras un gran pase de Luismi y una definición digna de un nueve de época.
A la tercera cita, de nuevo ante su gente, volvió a no fallar. Aprovechó un servicio fabuloso de Mario Soriano para hacer el segundo de los suyos con una picadita que, a la postre, valdría para sellar los primeros tres puntos deportivistas.
Los números todavía le respaldan
Lo que podía parecer una apuesta arriesgada empieza a adquirir otra dimensión. Aubameyang acumula dos goles en sus dos primeros partidos ligueros con el Dépor, una producción que encaja con lo que venía haciendo en sus últimas temporadas.
En la 2025/26 marcó 10 goles en 30 partidos con el Marsella, mientras que un año antes alcanzó los 17 tantos en 32 encuentros con el Al Qadsiah. Su mejor registro reciente llegó precisamente en su regreso a Marsella, en la 2023/24, cuando firmó 17 goles y ocho asistencias en 34 partidos.
Sus cifras en Arabia y Francia ya advertían de que el gabonés todavía conservaba pólvora. Ahora, en A Coruña, está añadiendo algo más difícil de medir: la sensación de que cada balón que cae cerca del área puede acabar dentro.
Riazor ya tiene nuevo ídolo
Tres jornadas han bastado para que Aubameyang deje de ser una incógnita y empiece a convertirse en una certeza. El Dépor buscaba experiencia para su regreso a la élite y se ha encontrado con un delantero que, lejos de esconderse detrás de sus 37 años, está utilizando su mejor virtud para desafiar al calendario: seguir sabiendo dónde y cómo hacer daño.
El DNI decía 37. El área, de momento, dice otra cosa.
