Uno de los héroes de la primera Copa del Mundo, la de Sudáfrica 2010, entró en el césped del Metropolitano con el trofeo. David Villa, mito del Atleti, fue ovacionado cuando depositaba en el centro del campo la copa más preciada en el fútbol.
En la grada, el seleccionador nacional Luis de la Fuente disfrutaba de este reconocimiento. Los jugadores del Atlético de Madrid y del Málaga hicieron pasillo a Marc Pubill, Álex Grimaldo, Marcos Llorente y Álex Baena en este orden, que recibieron el aplauso de la grada.
