Centro de datos del Mallorca-Girona
Un duelo por todo lo alto que iba a definir el futuro inmediato de la zona baja de la tabla de LaLiga. Los insulares recibían al Girona con 18 puntos en su casillero, tres más que los de Míchel, que marcaban el umbral del descenso.
La victoria del Celta había comprometido al Valencia y la del Levante en el Ramón Sánchez-Pizjuán fue un aviso a navegantes. Los puestos que nadie quiere ocupar empezaban a moverse y cualquier despiste podía arrastrar a gironis y mallorquines hacia arenas movedizas.
El Girona tapona los cañones del barco pirata
Una de las grandes incógnitas de este 2026 era cómo iba a reaccionar el conjunto catalán a la baja de Ounahi, que se marchó con Marruecos a la Copa África y ahora sufre una lesión de aparente gravedad.
Lemar, también víctima de los problemas físicos, fue el encargado de ocupar la posición del norteafricano. El francés se convirtió en la brújula visitante, ayudando a Bryan Gil y Tsygankov a desorientar a la zaga bermellona.
El primer aviso llevó su firma y Leo Román embolsó sin problemas su chut, eso sí, después de un par de incursiones de Jan Virgili que no lograron encontrar a Muriqi dentro del área.
Samú Costa firmó la primera réplica concreta del Mallorca. Aprovechó otra acción del joven extremo para provocar un córner tras la parada de Gazzaniga.
El portugués volvió a ser protagonista en la siguiente jugada. Tsygankov, eléctrico por la banda, encaró y quebró al mediocampista justo antes de disparar a portería. Leo Román, con un mar de piernas por delante, falló en el despeje del chut centrado y concedió el primero del encuentro.
Mejoraron los de Arrasate, se acercaron con más frecuencia al área rival, pero el meta argentino del Girona no tuvo que exigirse para que el descanso llegara con su portería intacta.

Vanat y Muriqi empatan a uno
El segundo capítulo de la historia mantuvo el guion, aunque cambió el final. Tsygankov trató de doblar la ventaja de su equipo con un disparo pegado al palo, al que respondió con acierto el guardián señalado en el primer tanto. Su intervención, sin embargo, pasó inadvertida para el árbitro, que señaló saque de puerta en lugar de córner.
Los locales tardaron poco en contestar a la ofensiva visitante. Muriqi peinó un balón largo y dejó solo a Asano, que definió a las mil maravillas en el mano a mano. Sin embargo, el japonés estaba adelantado por un dedo del pie y el 1-1 fue anulado.
Con el Mallorca más animado, las marcas en la zaga se relajaron. Leo Román volvió a salir a la palestra con un paradón a Lemar y, en el rechace, Witsel estrelló el esférico en el larguero.
Cuando parecía que el meta ibicenco se había resarcido, vio aparecer a Vanat a toda velocidad. El delantero aprovechó un gran pase de Bryan Gil entre líneas para plantarse solo ante la portería, pero, al intentar superar al último obstáculo, fue derribado por Román. Vanat asumió la responsabilidad desde los 11 metros y engañó al guardameta con un disparo a su izquierda.
El segundo tanto cayó como un jarro de agua fría a los bermellones, que aunque se lanzaron a la ofensiva, no inquietaron a los amarillos hasta el minuto 90.
Alberola vio una entrada de Blind sobre Muriqi y no tardó en señalar la pena máxima. El kosovar tomó la responsabilidad, lo lanzó al mismo lado que Vanat y engañó a Gazzaniga para recortar distancias a tres del final.
Míchel y los suyos certificaron tres puntos de oro que le sacaron del descenso y apretaron la zona baja más que nunca.

Jugador Flashscore del partido: Tsygankov (Girona).
