América: R. Cota; S. Cáceres (T. Espinosa), M. Vázquez, C. Borja (R. Juárez); I. Violante R. Dourado (J. dos Santos), E. Sánchez (V. Lima); K. Álvarez; Zendejas, A. Gutiérrez (R. Veiga) y P Salas (H. Martín) (3-4-2-1) D.T. A. Jardine
Pumas: K. Navas; R. López, N. Silva, R. Duarte, A. Angulo; U Antuna, A. Carrasquilla, P. Vite, J. Carrillo; Juninho (P. Bennevendo) y R. Morales (4-4-2). D.T. E. Juárez
Hay pocas cosas que enaltecen al fútbol mexicano com la Liguilla. Esa parte en la que se puede observar el nivel competitivo y la emoción que se merece vivir este país futbolero. Y, en ese contexto, no hay nada que supere a un Clásico como el que se jugó a muerte esta tarde en la cancha del Estadio Azteca entre América y Pumas.
Pumas, el equipo de Efraín Juárez y superlíder del Clausura 2026, se plantó en la cancha del Azteca con la misión de seguir representando la pasión de su entrenador y de su gente. Enfrente, un América que pudo meterse a la fase final en la última parte del torneo tras sendos episodios de irregularidad y sin Brian Rodríguez, su mejor futbolista. Y, sin embargo, estas dos realidades tan dispares, dejan de importar en una eliminatoria directa.
Con la pasión por delante
El duelo entre dos de los grandes del fútbol mexicano no defraudó desde un principio. Sin ganas de sentirse menos que el otro, los dos equipos le rindieron tributo a la grada, donde una mezcla de fervor inundó el ambiente. Ese empuje pasional fue vital para Pumas que, con su intensidad y armas de siempre, pudo abrir el marcador al minuto 5 tras una mala salida de América que aprovechó Jordan Carrillo para dejar a Juninho de cara al arco. El brasileño, que llegó con ganas de jugar tras ser campeón de la Copa Libertadores con el Flamengo, anotó su octavo gol en el torneo.
El certero golpe universitario terminó por sacudir al americanismo en la grada, pero también en la cancha. Anta la dolorosa baja de Brian Rodriguez tras una lesión muscular en el entrenamiento del viernes, el ataque azulcrema cayó en la espalda de Patricio Salas, el centro delantero mexicano que ha jugado más de lo esperado durante el campeonato. Consciente de que en la vida hay situaciones que simplemente no se pueden desaprovechar, Salas fue más que un oráculo para su equipo al convertirse en el eje central del ataque. Con su fortaleza física y su buen juego de pies, el 33 azulcrema pudo aguantar un centro que pico en el área para dejar a a Isaias Violante solo ante Keylor Navas. El empate, al minuto 12, puso de manifiesto lo que se estaba jugando.
Sin dejarse opacar por cualquier insinuación de preocupación por parte del rival, los dos equipos siguieron empujando y metiendo la pierna fuerte cuando había que hacerlo. América, siempre con Salas como aire fresco con su capacidad para aguantar la pelota, pudo dejarle la redonda a Zendejas quien la estrelló en el travesaño de Navas al 22. Como respuesta, Pumas pudo contrarrestar el juego más directo del local con un medio campo dinámico en el que Carrasquilla y Carrillo tienen libertad para crear, más que pare defender.
Esa virtud cobraría dividendos al final del primer tiempo, tras una desafortunada jugada en la que Cristian Borja resultó lesionado de gravedad y que provocó una rápida transición universitaria hasta el borde del área, desde donde Carrillo, que fue el mejor de la cancha, lanzó un disparo que no pudo contener Cota. El rebota le cayó a Antuna, quien ha hecho de la banda derecha su lugar en el mundo, para simplemente empujar la pelota al arco azulcrema y dejar a su equipo con una ventaja de un gol al término del primer tiempo.
Partido inolvidable
Es evidente el placer que Efraín Juárez siente al ver jugar a su equipo que sin importar el parado táctico ni contexto, salen a la cancha dispuestos a imponerse, sin importar el rival. Esa mentalidad ha provocado que Pumas lleve 23 partidos consecutivos anotando, consolidándose como el mejor visitante del país con 5 triunfos y 3 empates. Esa visión, orgullo azul y oro, provocó que Pumas golpeara al 51, recién iniciado el segundo tiempo, cuando Carrillo volvió a disparar desde afuera del área para volver a vencer a Cota, quien confirmó su mala noche.
Mientras la banca de Pumas explotaba con el 1-3, el del América fue una calca de lo mucho que se pudo ver durante gran parte de la temporada —en la que no ha podido ganar ningún Clásico que disputó— con Jardine frustrado al no poder plasmar en cancha lo que pudo construir en temporadas recientes. Consciente del contexto, Efraín sacó a Juninho para conformar una línea de 5 en defensa con la intención de generar transiciones rápidas en los pies de Antuna y Morales. Como respuesta, Henry Martín sustituyó a Salas para lanzar pelotas al área.
Ese constante bombardeo le dio vida al América y a su impulso por seguir siempre con vida, a pesar de todo. La presencia de Martin, uno de los mejores delanteros en los últimos tiempos en el fútbol mexicano y que ha estado alejado de las canchas por una grave lesión, fue demasiado para el conservadurismo universitario al generar dos penales. El primero por un jalón a Dourado que Martin cambio por el 2-3 en el marcador y el segundo tras recibir una falta que lo dejó cojeando pero que provocó el empate en los pies de Zendejas.
Con un Azteca a flor de piel ya bajo la lluvia, el final del partido llegó para calmar los miles de corazones que esta noche vibraron al son de lo mejor que tiene el fútbol mexicano: su afamada Liguilla. Un marco que Pumas y América entendieron a la perfección al dejar un empate a tres goles para los anales de este Clásico histórico que se merecía un episodio vibrante en su edición 179 para dejar abierta una eliminatoria pasional y llena de orgullo para el próximo domingo.
