La perita del caso Casillas afirma que el entrenamiento no fue la causa de su infarto

Casillas reclama 3,7 millones de euros a la aseguradora y al Oporto
Casillas reclama 3,7 millones de euros a la aseguradora y al OportoANGEL MARTINEZ / GETTY IMAGES EUROPE / GETTY IMAGES VIA AFP

La perita del proceso en el que Iker Casillas reclama 3,7 millones de euros a la aseguradora y al Oporto ha declarado este lunes en el tribunal que el entrenamiento en el que sufrió un infarto pudo haber sido un "desencadenante", pero no la causa.

En la segunda sesión del juicio que se celebra en el Tribunal de Trabajo de Oporto, Natália António, en ese momento perita designada por el Consejo Médico-Legal -un órgano ejecutivo del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses- sostuvo que el ejercicio físico realizado por Casillas en un entrenamiento en mayo de 2019 tuvo la intensidad suficiente como para actuar como factor precipitante de la rotura de una placa aterosclerótica (depósito de grasa y colesterol), pero rechazó que haya sido la causa primaria del infarto.

"El nivel de intensidad es un trigger (desencadenante), pero no la causa. La causa subyacente es la enfermedad de arteriosclerosis coronaria (acumulación de placas de grasa)", declaró la actual directora clínica del área de Cuidados Hospitalarios de la Unidad de Salud Local (ULS) de Coimbra, añadiendo que "la placa también podría haberse roto durante la recuperación".

Según la especialista, cerca del 10% de los infartos de miocardio pueden aparecer en contexto de ejercicio físico, pero la existencia previa de aterosclerosis coronaria es determinante para la aparición del evento cardíaco.

Preguntada por el abogado de la aseguradora Fidelidade, la médica admitió que, si Iker no hubiera sufrido el infarto esa mañana, podría haberlo sufrido "el día anterior, en reposo, incluso sin ejercicio físico".

"Puede haber un 'delay'"

"Si existe una dislipidemia (niveles elevados de colesterol), significa que había probabilidad de que la enfermedad siguiera avanzando y se manifestara incluso sin ejercicio físico. La mayoría ocurre durante la noche, en periodo de descanso", afirmó.

La perita explicó, además. que no es posible establecer una relación inmediata entre el esfuerzo y la rotura de la placa, admitiendo que puede existir un intervalo temporal entre ambos.

En la primera sesión del juicio, celebrada el 8 de junio, I. Casillas relató que empezó a sentirse mal durante un entrenamiento del club luso, describiendo dolores en el pecho, dificultad para respirar y un cansancio intenso, antes de ser trasladado al hospital, donde fue sometido a un cateterismo para desobstruir una arteria coronaria.

Según el exinternacional español, el infarto puso fin a su carrera profesional y le dejó secuelas permanentes. "No puedo correr, consigo hacer unos 20 o 50 metros. No puedo más", declaró entonces en el tribunal.

Ya este lunes, al ser confrontada con la descripción del entrenamiento hecha por el histórico guardameta, la cardióloga consideró que el conjunto de ejercicios realizados, aunque habitual, implicó un aumento de la frecuencia cardíaca y que, en un paciente con enfermedad coronaria, podría actuar como factor desencadenante.

"No tiene que haber una coincidencia temporal. Puede haber un delay entre el ejercicio físico y la rotura de la placa", reiteró.

Preguntada por la jueza sobre los síntomas registrados en el informe clínico hospitalario relativos al día del infarto -y que habrían ocurrido la víspera, aunque el de Móstoles lo niega- la perita afirmó que "son compatibles con un cuadro de angina de pecho e indican ya cierta vulnerabilidad de la placa”.

Aunque esos síntomas previos no hubieran existido, añadió, las conclusiones no cambian, subrayando que el ejercicio físico pudo haber actuado como desencadenante, "pero la enfermedad de base, de progresión lenta, ya existía", afirmó.

Para Natália António, el esfuerzo “ni siquiera tiene que ser intenso” para actuar como desencadenante, una posición que contradice la del presidente del Consejo Médico-Legal, quien firmó el informe pericial y que, según la jueza, lo habría validado al entender que el ejercicio solo sería desencadenante si superaba el nivel habitual.

La perita explicó también que, tras el infarto, Iker Casillas pasó de una situación de bajo riesgo cardiovascular a una de muy alto riesgo, considerando que no reúne condiciones para volver a la alta competición.

Más riesgo de arritmias y muerte súbita

"Yo diría que no, porque ha pasado de un bajo riesgo cardiovascular a un riesgo muy alto", respondió, cuando fue preguntada por el abogado de Iker Casillas sobre la posibilidad de que el exguardameta vuelva a competir al más alto nivel.

La especialista afirmó que la enfermedad implica un mayor riesgo de arritmias y de muerte súbita, además de una limitación funcional.

Casillas al servicio del FC Porto
Casillas al servicio del FC PortoFC Porto

En el proceso que se arrastra desde octubre de 2021, Iker reclama cerca de 3,7 millones de euros a la aseguradora Fidelidade y al conjunto portugués por incapacidad laboral derivada del infarto sufrido durante un entrenamiento de los dragones.

La aseguradora y el club sostienen que no está demostrado que el esfuerzo físico realizado en el entrenamiento haya sido la causa del episodio cardíaco. Fidelidade ya ha pagado 1,5 millones de euros, correspondiente al límite máximo anual previsto para accidentes laborales, mientras que el Oporto afirma haber asumido más de un millón de euros en salarios durante el periodo en que el jugador estuvo inactivo.