Centro de datos del Noruega-Inglaterra
Que si los vikingos recuperando su espíritu conquistador, que si los Three Lions dispuestos a extender su imperio británico, que si la batalla entre dos bestias goleadoras como Kane y Haaland... las redes sociales se habían llenado de épicos vídeos editados con la IA para escenificar lo que podía ser el duelo entre noruegos e ingleses. Pero cuando el que mandó fue el balón, hubo que esperar casi media hora para que se desatara alguna mínima hostilidad. Antes, la nada. Menos mal que luego mejoró.
Noruega se conformó en el inicio con replegarse en su campo, defendiendo en 30 metros y confiando en el desplazamiento en largo como única arma ofensiva. Inglaterra, por su parte, se hizo con la posesión, pero a un ritmo cansino, lento y soporífero. Justo como la humedad que recibió a ambas selecciones en Miami. Parecían dosificar los esfuerzos. Solo se pudo destacar antes del parón de hidratación un centro de Madueke desde la línea de fondo en el que puso el pie O'Reilly, pero sin poder ajustar el remate. Nada más.

Noruega se activa y sorprende
Aburrido por no entrar en juego, Kane lo intentó a balón parado. Demasiado potente, demasiado desviado. Y entonces despertó la bestia. Pero no fue Haaland sino Schjelderup. El del Benfica sacó un zurdazo que, con un efecto y potencia extraordinarias, pasó de centro a disparo, superó a Pickford, tocó el palo y terminó besando las mallas. Quisiera o no quisiera hacer eso, la belleza del gol es sublime.
El gol dejó ko a Inglaterra. Y aún pudo ponérsele más feo con un lanzamiento ajustado de Odegaard y luego con un dos para uno en un contragolpe en el que Sorloth se negó a pasar la bola a Haaland. Qué cabreo pilló el del City. Normal. Y más humo echaría por la cabeza cuando, ya en el rush final antes del descanso, Gordon vio la llegada de Bellingham, quien arrastró a Heggem justo donde quería para hacerse hueco y batir a Nyland de disparo raso, cruzado y cercano.
El despertar de Inglaterra, encoraginada, sirvió para que Kane marcara, pero el capitán partió en clara posición ilegal. Con el gol anulado y el 1-1 se llegó al ecuador.
Cómo sufre Inglaterra
Para el segundo tiempo, Tuchel quitó a Rice, enfermo toda la semana, y al inoperante un día más Madueke. Entraron Eze y Saka. Y si bien volvieron a tener el balón, fueron los vikingos los que empezaron a remar con fuerza, con espacios y a balón parado, hacia los dominios de Pickford. Sorloth, con la derecha, casi emuló a Schjelderup. Haaland impuso su físico para probar la elasticidad del meta del Everton. Y Heggem, en otro saque de esquina, sí que introdujo el balón en la portería... previo empujón de Haaland a Elliot Anderson. Gol anulado a Noruega. Si fuera la Premier en vez de el Mundial...
La entrada de Bobb y de Nusa en los extremos aumentó más el caudal ofensivo nórdico. La mayor consecuencia, un cabezazo al larguero de Ajer. Salvados los leones por la madera. Cómo sufrían. Y cómo sufrieron en los últimos 20 minutos. Sólo Saka encontró algún resquicio en la defensa contraria, pero sin encontrar rematador. Así las cosas se llegó a la prórroga.
La prórroga
El tiempo extra comenzó con un paradón de Nyland a cabezazo de Kane. Pero en la continuación de la jugada, los de Tuchel copiaron la acción del gol de Mikel Merino ante Bélgica. Disparó desde la frontal 'a lo Cubarsí' Morgan Rogers, repelió 'a lo Lammens' Nyland, y apareció 'a lo Merino' Bellingham para llegar antes que nadie el rechace y poner el 1-2 en el marcador.
El castigo pudo ser mayor para los noruegos con un penalti pitado sobre Spence. El VAR le hizo ver al colegiado su error y dejó las cosas como estaba para alivio de los de Solbakken. El técnico, por cierto, fue protagonista dejando en el banquillo a Haaland en el inicio del segundo tiempo. Muy cansado debía estar Erling Braut para tomar semejante decisión teniendo que remontar.
Entró el excéltico Strand Larsen, mas el único con capacidad real de generar fue Nusa. Mientras intentaban incordiar a Pickford, y después de que su colega Nyland, esta vez sí, estuviera fino en una doble y difícil intervención, a Tuchel le entró pánico y a 10 minutos del final retiró a Bellingham para poner al gigante de dos metros Burn. La orden era clara: encerrarse atrás y despejar balones. Le salió bien y consiguió el objetivo. Inglaterra jugará la semifinal del Mundial y ya espera rival: Argentina o Suiza.

Jugador Flashscore del partido: Bellingham (Inglaterra).
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