Tal y como hizo el pasado verano Málaga, ahora ha sido La Coruña la que se ha borrado de la Copa del Mundo. Si la capital de la Costa del Sol lo hizo por incompatibilidad de fechas para poder reformar La Rosaleda o construir un nuevo estadio en una zona aún sin conocer, la justificación de la ya exsede gallega ha sido la de modernizar el estadio municipal de Riazor.
Después de un acuerdo entre el Ayuntamiento, la Diputación y el Deportivo, se ha decidido abandonar la idea original de formar parte de la candidatura española para realizar un proyecto que engloba no sólo Riazor sino el Palacio de los Deportes y las demás instalaciones de la zona.
"Todo lo que es bueno para A Coruña es bueno para el Deportivo", ha resaltado el presidente del Deportivo, y también de Abanca, Juan Carlos Escotet, sobre esta renuncia. "Riazor es un espacio de identidad colectiva. Su reforma integral pretende evolucionar el estadio y su entorno, y que genere valor los 365 días del año con actividad deportiva, social y cultural".
Por su parte, la alcaldesa, Inés Rey, ha justificado la decisión por las exigencias de la FIFA, que iban más allá de ampliar el aforo actual de 32.500 a 48.000 butacas.
