"Vozinha, necesito que mandes un mensajito a tu exequipo en Cabo Verde para cumplir mi sueño". El pedido de Nicolás Abot, conocido como 'El Mochilero del Fútbol', resume el próximo objetivo de una carrera fuera de lo común. El delantero argentino lleva casi dos décadas recorriendo el mundo a través de la pelota y persigue una meta que podría convertirlo en protagonista de una marca histórica: anotar al menos un gol en cada continente.
En una entrevista exclusiva con Flashscore, Abot repasó las experiencias que marcaron su trayectoria, las dificultades de jugar lejos de casa y el desafío que todavía le queda pendiente. Después de pasar por 43 clubes de 14 países, África es el único continente en el que aún no convirtió.
África, el último destino
Abot tiene la mira puesta en Cabo Verde. Para dar ese paso, necesita encontrar un equipo que le permita sumarse a una liga africana y tener la oportunidad de marcar. Por eso, decidió recurrir a Vozinha, el arquero caboverdiano, con la esperanza de que pueda acercarlo a uno de sus antiguos clubes.
El objetivo va más allá de sumar otro país a su recorrido. Abot quiere completar el desafío de convertir en los cinco continentes y aspira a que esa marca pueda ser reconocida por Guinness World Records. La eventual inscripción en el libro de récords, de todos modos, requiere verificación y reconocimiento oficial.
Según contó, investigó antecedentes de otros futbolistas y encontró el caso del alemán Lutz Pfannenstiel, conocido por haber jugado en todos los continentes, aunque al ser arquero no tuvo la posibilidad de marcar en todos ellos. Abot cree que convertir un gol en cada uno sería un logro singular y quiere comprobar hasta dónde puede llegar su propia historia.

Una carrera sin el camino tradicional
La aventura de Abot comenzó en 2007, cuando dejó Olimpo en Argentina para jugar en Costa Rica. Desde entonces, su carrera lo llevó por destinos muy diferentes, con culturas, idiomas y condiciones de trabajo que cambiaron de un país a otro.
Nunca pasó por las divisiones juveniles de AFA ni jugó en la Primera División argentina, pero disputó la Copa Sudamericana y construyó una trayectoria internacional que pocos futbolistas pueden contar.
En ese camino también atravesó momentos difíciles. Recuerda especialmente su paso por Letonia, donde llegó a soportar temperaturas de hasta 20 grados bajo cero. Además, relató problemas contractuales y una situación vinculada a un partido de pretemporada y las apuestas que, según su versión, derivó en que quedara en una lista que le impedía jugar.
Sin representante y a fuerza de insistencia
A diferencia de otros futbolistas, Abot no cuenta con un representante que le consiga equipos. Él mismo se ocupa de contactar clubes, investigar las condiciones de los contratos y buscar oportunidades.
Esa tarea exige insistencia: llamar a muchos equipos, evaluar propuestas y aprender a moverse en mercados muy diferentes. En casi 20 años de carrera, calcula que hubo alrededor de 10 ocasiones en las que no cobró lo que le correspondía.
También aprendió a adaptarse fuera de la cancha. Habla español, italiano e inglés y reconoce que, cuando un argentino llega a otro país, encontrar a alguien con quien compartir un mate, un asado o una conversación en su idioma puede marcar la diferencia.
Del mate al vestuario: lo que nunca falta en la mochila
Entre los elementos que suele llevar en sus viajes están la yerba, los botines y los accesorios para entrenar. La costumbre de tomar mate lo acompañó incluso en lugares tan lejanos como Tailandia, donde una vez tuvo que secar la yerba al sol para poder reutilizarla.
A lo largo de su recorrido, también guarda recuerdos deportivos especiales. Destaca su paso por Venezuela, donde jugó en Primera División y disputó la Copa Sudamericana; la experiencia de hacerlo en el estadio Centenario de Uruguay; y un clásico en Bolivia con Blooming, ante unos 45.000 espectadores. No todo fue ideal: en ese último destino también tuvo inconvenientes relacionados con los pagos.
El Loco Abreu y una forma distinta de medir el éxito
Cuando le preguntan por Sebastián 'Loco' Abreu, Abot lo toma con humor. "Con el Loco tenemos que comer un asado y tomar un mate". Reconoce que la carrera del exdelantero uruguayo está en otro nivel, pero también quiere demostrar que no hace falta alcanzar esa dimensión para vivir del fútbol y perseguir lo que a uno le gusta.
Para Abot, su historia no se mide solamente por los clubes en los que jugó o los títulos que pudo conseguir. Se trata, sobre todo, de sostener una pasión a pesar de los obstáculos y de animarse a buscar nuevos destinos cuando aparece una oportunidad. "Yo miro las que gané, porque las que perdemos... Si tenemos miedo de perder cosas, nunca vamos a ir por un poquito más", reflexionó.
Y definió al fútbol como algo mucho más grande que una profesión. "El fútbol es un estilo de vida para mí. Que me abrió muchas puertas, pero sobre todo que me dio amor para luchar por lo que quiero".
La mochila sigue lista. Ahora, Abot espera que el mensaje a Vozinha le abra una puerta en Cabo Verde. Del otro lado de ese posible contrato no lo espera solamente un nuevo destino: está el gol que le falta para completar su vuelta al mundo y perseguir un récord con el que sueña hacer historia.
