Raya, Rice y el récord a balón parado: las claves del éxito del Arsenal en la Premier

David Raya, del Arsenal, reacciona
David Raya, del Arsenal, reaccionaReuters/Andrew Couldridge

La temporada en la que el Arsenal conquistó el título no se recordará por sus abrumadores puntos ni por su ataque récord. Se basó en algo menos espectacular y más difícil de sostener: control defensivo, mayor producción ofensiva y una regularidad en las jugadas a balón parado que resultó devastadora.

A falta de un partido, el Arsenal es líder indiscutible de la Premier League, con 82 puntos en 37 partidos, 25 victorias, siete empates y tan solo cinco derrotas.

Aisladamente, ese total no está a la altura de los más altos de la era moderna. En su contexto, refleja a un equipo que evitó las rachas nefastas que habían minado los anteriores intentos del Arsenal por hacerse con el título.

Dominio de los partidos

La temporada siguió un patrón constante. El Arsenal marcó suficientes goles, concedió muy pocos y dictó cada vez más el tipo de partido que se jugaba.

Sus 69 goles en Liga representaron un gran rendimiento ofensivo sin llegar a ser excesivo. La cifra más significativa se situaba en el otro extremo: sólo 26 goles encajados, cómodamente el mejor registro defensivo de la división.

Esa mejora no consistió simplemente en defender más bajo o asumir menos riesgos.

El Arsenal se volvió más limpio entre fases. Presionó con más control, protegió mejor las zonas centrales y dio a sus rivales menos oportunidades de atacar espacios abiertos. Una vez por delante, parecía cada vez más cómodo reduciendo el juego en lugar de abrirlo aún más.

Raya y Saliba vuelven a destacar

La temporada de David Raya reflejó ese planteamiento.

Sus 60 paradas, 19 porterías a cero y un porcentaje de paradas del 69% hacen pensar en un guardameta en plena forma, que ya suma tres Guantes de Oro consecutivos. Está a sólo uno del récord histórico de cuatro, que ostentan CechHart.

Pero su contribución ha ido más allá de las paradas. El Arsenal lo utilizó cada vez más para ralentizar el ritmo, recuperar la posesión y mantener el control territorial.

Por delante de él, William Saliba seguía siendo la referencia.

Su 62,86% de acierto en las entradas subraya el rendimiento, pero la continuidad importó tanto como el volumen. El Arsenal mantuvo intacta su estructura defensiva durante la mayor parte de la temporada y rara vez necesitó compensar la inestabilidad por detrás del balón.

Los Gunners mantuvieron su portería a cero en 15 ocasiones y sólo encajaron 20 goles en sus 31 partidos.

Rice domina el centro del campo

Si Saliba ancló la defensa, Rice conectó cada vez más todas las fases.

Su campaña combinó seis goles y ocho asistencias con 70 entradas ganadas, 37 intercepciones y 180 posesiones ganadas. Pocos centrocampistas de la liga tuvieron ese reparto de responsabilidades.

Los números del jugador
Los números del jugadorFlashscore

Rice seguía haciendo el trabajo que se espera de un centrocampista defensivo de élite, pero el Arsenal le pedía más en la posesión del balón. Impulsó los ataques con más regularidad, llegó más tarde a posiciones peligrosas y se convirtió en un colaborador cada vez más importante en las jugadas a balón parado, con cinco asistencias y cuatro goles en sus 36 partidos.

La incorporación de Viktor Gyokeres aportó una amenaza de delantero centro muy necesaria y podría ser la diferencia definitiva con respecto a campañas anteriores.

Sus 14 goles en liga solucionaron un problema que el Arsenal había gestionado más que resuelto en temporadas anteriores, pero su aportación demostró el valor de un delantero de estilo tradicional en el fútbol actual, con una media de 158,79 minutos por gol y todos menos uno procedentes del interior del área.

A balón parado

Sin embargo, el aspecto en el que el Arsenal se diferenció más claramente fue en las jugadas a balón parado.

El Arsenal estableció un nuevo récord en la Premier League al marcar 17 goles de córner en la campaña 2025/26, eclipsando la anterior marca de la competición, 16, que ostentaban conjuntamente el Oldham (1992/93), el West Brom (2016/17) y el propio equipo londinense en la 2023/24.

Los saques de esquina se convirtieron en fases de ataque sostenidas en lugar de momentos aislados.

En total, después de 37 partidos, los Gunners han marcado 28 goles a balón parado en la Liga esta temporada.

Esas cifras reflejan la deliberación con la que el Arsenal abordó las situaciones a balón parado. El objetivo no era simplemente ejecutar bien, sino fabricar emparejamientos favorables y mantener la presión tras el primer contacto.

Las rutinas se hicieron más variadas. El tráfico cerca del poste, el aislamiento en el poste trasero y los ataques en la segunda fase sustituyeron a los patrones más predecibles vistos en temporadas anteriores.

Casi un tercio de los goles esperados por el Arsenal procedían de jugadas de estrategia.

Para un equipo que ya controlaba la posesión y concedía muy pocos goles, esa fuente adicional de producción eliminó la presión del juego abierto e hizo que los partidos estrechos fueran más fáciles de gestionar.

La disciplina se convirtió en una ventaja

Una de las estadísticas más discretas de la temporada del Arsenal fue la siguiente: completó toda la campaña de la Premier League sin recibir ni una sola tarjeta roja.

Los anteriores desafíos del Arsenal por el título se habían visto ocasionalmente interrumpidos por momentos más que por actuaciones: suspensiones innecesarias, decisiones emocionales o partidos que se alargaban tras perder el control. Esta temporada ha habido mucho menos de eso.

Los números apuntan a un equipo que defendió antes, cometió menos faltas de emergencia y pasó menos tiempo persiguiendo partidos. El Arsenal rara vez se exponía lo suficiente como para requerir intervenciones desesperadas.

Para un equipo construido sobre la estructura y el control territorial, quedarse con 11 jugadores cada semana se convirtió en otra pequeña ventaja que se acumuló a lo largo de la temporada.

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