Krstović le quita dos puntos al Inter en el tramo final del partido entre protestas (1-1)

Las polémicas por el gol de Krstović
Las polémicas por el gol de KrstovićREUTERS/Daniele Mascolo

Tras el gol de Pio Esposito y un partido que el Inter ha controlado durante mucho tiempo, el desenlace favorece a la Atalanta: en el minuto 82, Krstović marca el 1-1 en una jugada polémica por el contacto entre Dumfries y Sulemana. El VAR confirma el gol, pese a las protestas en el Giuseppe Meazza y la expulsión de Chivu.

Levantarse era la prioridad absoluta, probablemente la única realmente permitida por el momento. Para el Inter después del golpe sufrido en el derby della Madonnina, y para la Atalanta tras una noche durísima como el 1-6 encajado ante el Bayern Múnich. Dos heridas nacidas en contextos distintos, pero con el mismo peso, lo suficientemente profundas como para cambiar el significado de la tarde en San Siro: ya no era sólo un partido más del calendario, sino un momento delicado, casi obligatorio, para medir la capacidad de reacción de ambos equipos.

El equipo dirigido por Cristian Chivu llegaba con un objetivo claro: ganar para recuperar, al menos por una noche, siete puntos de ventaja sobre el Milan y devolver a la clasificación una imagen más tranquilizadora. Por su parte, la Atalanta de Raffaele Palladino sabía que tenía una oportunidad real para reactivar su final de temporada y acercarse con decisión a la zona de Champions League.

Por eso el inicio del partido fue controlado, casi estudiado. Ninguno de los dos equipos quería conceder espacios de inmediato, y los primeros minutos transcurrieron entre líneas defensivas compactas, intentos prudentes de verticalizar y un equilibrio que se mantiene intacto en una Milán empapada por la lluvia y azotada por el viento.

Estadísticas del Inter-Atalanta
Estadísticas del Inter-AtalantaOpta by Stats Perform

La fuerza de Pio, el dominio del Inter

Las primeras señales de partido llegan alrededor del minuto 10. Dimarco intenta coordinarse de volea con la zurda, pero no encuentra portería. En el otro lado, Scamacca obliga a Sommer a intervenir con dificultad tras un disparo lejano; el portero rechaza de manera poco ortodoxa, pero logra corregirse a tiempo y anticipa la llegada de Scalvini.

Sin embargo, el Inter va transmitiendo la sensación de tener más energía y claridad. El conjunto local sube el ritmo, ocupa mejor el campo y mantiene la presión. Barella primero dispara alto con el exterior desde la frontal, luego lee con rapidez un balón mal gestionado por Pašalić y abre inmediatamente una línea interna.

De ahí nace el gol. En el minuto 26, Pio Esposito controla en el área, se lleva el balón hacia fuera y suelta un zurdazo seco que sorprende a Carnesecchi, poco contundente en la intervención. Un gesto limpio, decidido, de delantero auténtico, que enciende San Siro y premia al Inter por una fase ya claramente favorable.

Tras el gol, desde el banquillo de la Atalanta llega una consigna clara: más posesión, más orden, más capacidad para ralentizar el ritmo. Palladino pide a los suyos salir del primer pressing rival con mayor limpieza, porque en los primeros treinta minutos la gestión del balón ha sido demasiado frágil e intermitente.

Pero el Inter no baja el nivel. Sigue presionando bien, mantiene a la Atalanta encerrada e impide que la Dea construya con continuidad. Pasada la media hora, el dominio territorial de los nerazzurri es casi total: el equipo de Chivu ocupa de forma estable la zona de tres cuartos ofensiva, mueve el balón, busca el hueco sin precipitarse, mientras los visitantes permanecen muy atrás y con dificultades evidentes para encontrar oxígeno.

Ederson transforma a la Dea, y Krstović...

La segunda parte arranca con el mismo guion. El Inter vuelve al campo con la misma intensidad y en pocos minutos genera dos ocasiones claras. Primero el cabezazo de Dumfries, impreciso y luego recogido por Mkhitaryan (que entró por el amonestado Sučić), quien remata demasiado alto; después el derechazo inesperado de Thuram, que pasa cerca del palo tras otro balón perdido en la salida por Pašalić.

Palladino entiende rápido que debe intervenir. En el minuto 50 retira a dos de los menos efectivos, Scamacca y Samardžić, y da entrada a Ederson y Krstović. El cambio al menos devuelve orden al centro del campo bergamasco. El brasileño entra con personalidad, marca el ritmo, ofrece líneas de pase más limpias y permite a la Atalanta avanzar unos metros. Sin embargo, las mejores ocasiones siguen siendo del Inter.

Carnesecchi esta vez es decisivo al salir ante Thuram, que se había quedado sólo tras un pase filtrado perfecto de Mkhitaryan. Es una intervención valiente y precisa, que evita el segundo gol. Pero cada aceleración interista sigue generando peligro: Dimarco encuentra el momento justo para asistir el desmarque de Dumfries, que desde pocos metros se coordina mal y remata fuera.

El tramo final se juega sobre todo en las decisiones de los banquillos. Chivu gestiona las energías y da descanso a Dimarco, Pio Esposito y Barella, introduciendo velocidad y frescura con Bonny, Luis Henrique y Frattesi. Por su parte, Palladino apuesta todo: entra De Ketelaere, recién recuperado de su lesión, junto a Sulemana y Hien.

Momentos del Inter-Atalanta
Momentos del Inter-AtalantaOpta by Stats Perform

10 minutos finales intensos

Los últimos 10 minutos se vuelven de repente muy intensos. El Inter baja ligeramente el ritmo, sobre todo en la gestión de los balones ofensivos, con Thuram visiblemente cansado, mientras la Atalanta encuentra el valor para adelantar líneas. En el minuto 82 llega la jugada que lo cambia todo y desata la polémica. El balón se desliza por la zona de tres cuartos, Sulemana lo persigue y lucha con Dumfries: el neerlandés cae, pero la acción sigue. El extremo ghanés se queda con campo abierto, su disparo es rechazado por Sommer, pero en el rebote Krstović es el más rápido y desde cerca empuja el balón a la red para el 1-1.

Desde ese momento se desatan las protestas. Chivu pierde la calma y es expulsado, mientras la jugada se revisa en el VAR. No hay cambios: el contacto se considera legal y el gol se mantiene, entre los silbidos ensordecedores del Meazza.

En el tramo final, el Inter se ve obligado a volcarse al ataque con todas las energías que le quedan, intentando recuperar la victoria y no dejar margen de remontada al Milan. El empuje final, sin embargo, no da el resultado esperado: la defensa de la Atalanta resiste y el marcador ya no se mueve.

Es un empate doloroso para los milaneses, pero en el sentido menos deseado: un punto que no permite ampliar la distancia sobre el Milan y deja la sensación de una oportunidad perdida justo cuando se necesitaba una respuesta tras el derby. Para la Atalanta, en cambio, es un resultado valioso por cómo se había puesto el partido, capaz de devolver moral tras la goleada sufrida ante el Bayern Múnich.