La victoria en el derbi ha reactivado, al menos en parte, la pelea por el scudetto. El Milan, gracias al gol de Pervis Estupiñán, ha derrotado a la Inter 1-0 y se ha colocado a siete puntos de la cima tras 28 jornadas de Serie A. En otras palabras: aún quedan diez fechas y treinta puntos por disputar.
La pregunta es inevitable: ¿de verdad pueden los rossoneri completar lo que sería una remontada histórica?

Una cuestión mental
La lógica, viendo cómo ha ido la temporada, invita a ser cautos. Si bien es cierto que el Inter ha vuelto a mostrar en el derbi sus dificultades en los partidos importantes —una debilidad que se ha repetido varias veces este año—, también lo es que el equipo nerazzurro ha demostrado mayor regularidad frente a rivales de la zona media y baja de la tabla, un factor que a la larga marca la diferencia en la lucha por el título.
Las ligas se ganan con regularidad y, en ese sentido, el Inter ha ofrecido hasta ahora un rendimiento más estable que un Milan que ha sido más irregular.
Aun así, el derbi podría cambiar algo sobre todo en el aspecto mental. Si el problema de el Inter es realmente la gestión de la presión en los partidos más exigentes, entonces la situación puede volverse más delicada justo ahora, cuando la ventaja, aunque amplia, ya no es tan tranquilizadora como antes.
El calendario ofrece de inmediato algunos retos interesantes. Los nerazzurri la próxima semana se medirán con la Atalanta, aunque el equipo de Gasperini estará inevitablemente centrado en la doble eliminatoria de Champions League ante el Bayern Múnich. Después llegarán otros duelos directos entre estos equipos que no hay que subestimar: la visita a Florencia contra la Fiorentina, luego el partido en casa ante la Roma y el duelo en el campo del Como, rival que la Inter también enfrentará en la semifinal de Coppa Italia el El 21 de abril.

El resto del trayecto parece, al menos sobre el papel, más manejable: Cagliari, Torino, Parma, la visita a la Lazio, después Verona antes de cerrar en el Dall’Ara contra el Bologna. Un recorrido que, viendo lo que se ha visto durante la temporada, no presenta demasiados obstáculos psicológicos. Salvo que ocurra un tropiezo inesperado que pueda cambiar la percepción del tramo final de la liga.
Una Pascua de pasión
Por el otro lado, el Milan tiene un calendario más exigente, empezando por la próxima jornada con la visita al campo de la Lazio. Después, Torino en San Siro y, sobre todo, el difícil duelo en el Diego Armando Maradona ante el Nápoles.
Justo ahí puede estar el punto clave para la lucha por el título. Entre el El 5 y el El 6 de abril, el lunes de Pascua, la pasión por la cima de la Serie A será máxima: por un lado Inter-Roma, por el otro Nápoles-Milan. Tras esa jornada se sabrá mucho más sobre las posibilidades reales de remontada.

Porque si el Milan pierde terreno en Nápoles, la remontada se volvería casi imposible. Además, en el tramo final los rossoneri aún tendrán que enfrentarse a la Juventus y Atalanta, además de las visitas a Udinese, Verona, Sassuolo y Genoa, antes de cerrar la temporada contra el Cagliari.
¿Sueño, pesadilla o ambos?
En definitiva, el scudetto sigue firmemente en manos del Inter. La eliminación de la Champions ha dejado a los nerazzurri con dos objetivos: uno grande (la liga) y otro secundario (la Coppa Italia), que serviría para completar un doblete histórico.
Mucho, como decíamos, dependerá de la fortaleza mental de un equipo que, pase lo que pase, en verano tendrá que afrontar una profunda reestructuración si quiere volver a ser competitivo también en Europa. Queda por ver si esa reestructuración debe empezar por el banquillo: será el campo, como siempre, quien dicte sentencia.
Para el Milan, en cambio, la situación es distinta. La clasificación para la Champions League, objetivo declarado al inicio de la temporada, ya está prácticamente asegurada: la ventaja sobre la Roma, quinta, es de nueve puntos. Por eso los aficionados rossoneri pueden permitirse soñar.
Porque aunque una remontada de -7 en diez jornadas sigue siendo improbable (pero no imposible), también es cierto que para convertir el sueño de los hinchas rossoneri en realidad hace falta una sola cosa: que los últimos dos meses se conviertan en una pesadilla para los nerazzurri.
