Centro de datos del España-Bélgica
En los compases iniciales, Adrián Rivera culminó una gran jugada para adelantar a los suyos. Dolorido a la hora de golpear, el jugador de ElPozo Murcia tuvo que abandonar la pista. Poco después, Dries Vrancken se hizo grande ante Antonio Pérez, que luego anotó de libre directo con un extraordinario zambombazo. El meta, por cierto, celebraba a lo grande cada una de sus intervenciones incluso cuando el marcador empezaba a desequilibrarse, aunque esa energía se fue desvaneciendo.
El rival, sin embargo, no se amilanó y recortó distancias a través del veteranísimo Gabriel Laranjeira, más conocido como Gréllo. La celebración, bastante efímera porque José Raya tardó unos segundos en firmar el tercero. El jugador de Movistar Inter, que aprovechó la insistencia de un Pablo Ramírez que se la cedió desde el suelo, aumentó su cuenta particular antes del ecuador del primer tiempo con un envío lejano tras recibir desde el córner.
Bajó entonces el ritmo anotador, que parecía difícil de sostenerse, y con el 4-1 se llegó al descanso. Insatisfecho con su rol de asistente, Ramírez hizo el de la manita al inicio de la segunda mitad en una clase magistral de cómo debe actuar un pívot: avanzó de espaldas mientras pisaba el balón, imponiendo su gran físico, y esperó al momento ideal para darse la vuelta y clavarla en la red. Mucha más fácil lo tuvo Cecilio en dos situaciones que le hicieron terminar el duelo con un doblete.
Por supuesto, buena parte del choque fue un auténtico trámite y una oportunidad perfecta de cara a mover el banquillo y rotar más de la cuenta. Por debajo de las piernas del meta y con poco margen, Adolfo hizo la herida más profunda y, solo unos segundos más tarde, Mellado se sumó a la fiesta mediante un brutal zapatazo. Ya al final, Raya dio forma al hat-trick y tanto Bachar como Rahou -con una obra de arte de tacón- maquillaron el resultado.
