Centro de datos del República Checa-Sudáfrica
Es loable intentar jugar sacando el balón desde atrás. Pero si no tienes la calidad para ello, no es que sea poco práctico, es que es un suicidio futbolístico. Y se ve que Sudáfrica no aprendió de lo ocurrido en el partido inaugural, ante México, con la cantidad de balones perdidos cerca de su propia portería. Una ingenuidad que, unida a algún despiste, provocó que en su segundo partido, a los cinco minutos la República Checa ya estuviera ganando.
Un saque de banda en largo que recibió Hlozek lo centró atrás y acabó llegando a Sojka, que dejó a Sadilek solo ante el meta. El checo lo aprovechó para hacer el 1-0. Un gol que pudo llegar antes, tras el saque inicial, si Schick no hubiera rematado sin potencia.
Era el marco ideal para los centroeuropeos, adelantarse ante un rival con mucha voluntad y físico, pero sin la capacidad para crear peligro en el juego asociativo. Por eso dejaron hacer a unos Bafana Bafana que apenas pudieron contabilizar un par de llegadas en la primera mitad: un ensayo de Appollis y un remate desviado de Rayners en una buena posición. Ah, y una subida que acabó con centro de Mudau despejado a córner por un rival. No da ni para el 'huy', menos para el empate, claro.

Un asedio sin premio
Con esa impotencia de los sudafricanos y la tranquilidad de los checos, aunque sin cerrar el marcador aún, se llegó al descanso. Tras la pausa, los pupilos de Koubek salieron decididos a sentenciar la victoria: en dos minutos tuvieron tres oportunidades seguidas, a cada cual más clara, de Darida, Cerv y Schick. Y el asedio continuó con otro cabezazo lamiendo el larguero de Krejci.
Sudáfrica ponía voluntad, pero los minutos fueron pasando sin que encontraran el marco defendido por un espectador de lujo como el guardameta Kovar. Fue en el 73 cuando, si es que se puede llamar remate, Makgopa logró conectar una especie de cabezazo. El balón llegó como un globo al portero, con menos peligro que un osito de peluche.

La racanería se castiga
Aun así, no cesaron en su empeño ante lo apretado del marcador. Seguían vivos a pesar de todo y encararon la recta final con una Chequia encerrada en su área. Estaba jugando con fuego el combinado europeo... y se terminó quemando. Una mano sacada a pasear de Pavel Sulc cuando no debía se transformó en un claro penalti que Mokoena se encargó de lanzar con acierto para empatar el partido.
Solo entonces, cuando habían perdido su ventaja, los checos volvieron a asomarse a los dominios de Williams. Tarde y a la desesperada, el marcador ya no se movió. Incluso los Bafana Bafana tuvieron la última oportunidad. Con un punto en dos jornadas, ambas selecciones lo tienen complicado para avanzar en el Mundial. Pero la sensación en los europeos, cuando lo has tenido en tu mano y lo dejas escapar, no puede ser ni mucho menos la mejor.

Jugador Flashscore del partido: Mokoena (Sudáfrica).
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