Centro de datos del Jódar-Carreño
El viernes se confirmó que al menos un español estaría en los cuartos del torneo: el madrileño hizo los deberes contra el joven estadounidense Alex Michelsen y el asturiano superó al peleón argentino Agustín Tirante. Duelo nacional a la vista, dos generaciones enfrentadas por un premio mayúsculo. Desde luego, había alicientes de sobra para seguir esta cita correspondiente a una edición alocada e impredecible que se ha cobrado víctimas como Jannik Sinner o Coco Gauff.
Convincente inicio el de un Jódar dispuesto a seguir impresionando en París: el 3-0 era un paso adelante, una declaración de intenciones y un mensaje contundente a su rival. Sin embargo, ya sufrió para colocar el 4-1, con hasta tres bolas de quiebre salvadas, y luego tuvo opción de imponer el 5-1 con el resto. Incapaz de aprovechar esa oportunidad de oro, acabó lamentando el despertar de un Carreño que dio la vuelta al primer set (4-6).
Esa inercia positiva le hizo encadenar hasta nueve juegos victoriosos, por lo que se colocó 0-4 en el segundo. Luego llegó la reacción del número 29 del mundo, que necesitaba una nueva rotura que en ningún momento se produjo (otra vez, 4-6). Su fortaleza mental estaba a prueba de fuego ante un jugador crecido que estaba rindiendo a un nivel extraordinario, insuflado de moral y confianza, y que además ofrecía un amplio repertorio de golpes.

Pero el prometedor adolescente volvió a la pista como si nada hubiera ocurrido, con la mente fría, y poco a poco empezó a recortar distancias ante un tenista que, por si fuera poco, empezaba a notar molestias en su hombro derecho. En apenas media hora dio forma al 6-1, prácticamente el mismo tiempo que empleó para convertir un parcial de 6-2 e igualar el pulso en la Suzanne Lenglen, donde disfrutaba del apoyo de un público entregado.
El buen hacer de Pablo con el revés había caído en picado, un factor clave a la hora de entender el porqué de ese giro de guion, más allá de las limitaciones físicas del gijonés. En la quinta manga, algo condicionada por unas gotas que cayeron, el de la capital volvió a mostrarse al menos un par de marchas por encima de su oponente. Y pese a que le costó algo más de la cuenta sellar el triunfo, finalmente lo certificó en la quinta bola de partido.
