El 10 veces campeón frente al dominador de las dos últimas ediciones del Open de Australia. Novak Djokovic contra Jannik Sinner, el diamante eterno frente a la estrella que ya brilla con luz propia. Un duelo de los que no te puedes perder, como siempre, separados por 14 años de diferencia.
Su rivalidad se cuenta por capítulos: el inicio fue dominio de Nole, que ganó cuatro de los primeros cinco duelos directos entre estos dos jugadores, y luego llegó el giro con cinco victorias consecutivas del italiano en partidos oficiales. Precisamente aquí, en Melbourne, la semifinal de enero de 2024 dejó huella, con Sinner imponiéndose en cuatro sets e insinuando, por primera vez, la posibilidad de un relevo generacional.
El contexto hacía aún más especial este enfrentamiento para el italiano: en el otro lado del cuadro, Carlos Alcaraz ya había asegurado su billete para la final, esperando a su gran rival. En la pista, Jannik respondió con mucho carácter, pero esta vez no pudo completar la hazaña: Djokovic le ha superado en cinco sets (6-3, 3-6, 6-4, 4-6, 4-6), logrando el pase a otra final como gran protagonista.
Ligero y preciso
El inicio del partido confirma de inmediato las sensaciones previas. Sinner entra en la pista con paso ligero y la mente muy clara, mantiene su saque con autoridad y lanza el primer aviso. Al resto se muestra agresivo y preciso: consigue dos bolas de break y las aprovecha de inmediato con una devolución de revés que cruza la pista y deja a Djokovic sin reacción. Es 2-0, una declaración de intenciones.
El momento clave llega poco después. Nole conecta un gran derechazo paralelo y se gana la bola de contrabreak. Sinner no se inmuta: segunda de servicio con mucho efecto, maneja el intercambio con paciencia y luego acelera en el momento justo. Un ace —el quinto del set— cierra el juego y pone el 4-1.
El serbio se mantiene en el primer set gracias a su experiencia, conserva el saque no sin algún susto (de 40-0 a 40-30), pero Sinner tiene el control total. Con 5-2, el italiano vuelve a demostrar su repertorio, recuperando una dejada con una contra-dejada de puro instinto antes de cerrar el juego en blanco. Djokovic responde manteniendo su servicio en blanco, 5-3, pero la situación no cambia.
Cuando Sinner sirve para el set, la sensación es de dominio tanto técnico como mental. Abre con un ace y, en los peloteos desde el fondo, impone una velocidad superior, encontrando ángulos imposibles que obligan a Djokovic a defenderse. Otro buen saque le da tres bolas de set. Le basta la primera: revés paralelo limpio y definitivo. 6-3 en 39 minutos.
Altibajos
Todo parecía encaminado a una victoria en tres sets. Pero no fue así. El segundo parcial arranca de forma diferente, con Djokovic intentando cambiar el ritmo: mejora sus porcentajes al saque, busca más profundidad y solidez desde el fondo. Los primeros juegos pasan rápido, el serbio está más regular y Sinner algo menos incisivo al resto.
Con 3-1 llega el primer bajón real del italiano. Nole se gana tres bolas de break consecutivas y a la tercera encuentra el hueco, ayudado por un error de derecha del altoatesino que rompe el equilibrio. A partir de ahí, el set se va inclinando poco a poco hacia el serbio, impecable en los momentos clave: salva tres bolas de contrabreak inmediato y gestiona la ventaja hasta el 5-3.
Sinner se mantiene gracias a su saque, pero Djokovic no da opciones. A pesar de una doble falta al inicio del último juego, el número 4 del ranking encadena tres puntos seguidos y cierra el set con un gran derechazo cruzado, igualando el partido.
Desde ese momento, el italiano vuelve a elevar su nivel de concentración y precisión. El tercer set transcurre igualado, sin grandes sobresaltos, hasta el momento decisivo: con 5-4 y saque para Djokovic, Sinner logra el break que le da una nueva ventaja en el marcador.
Sin embargo, ese golpe no apaga el orgullo del serbio. Djokovic arranca fuerte el cuarto set, rompe de entrada y vuelve a poner cuesta arriba el partido para Jannik. El italiano baja el ritmo y vive el partido como una montaña rusa, alternando solidez con momentos de desconexión. El parcial cae casi de forma natural del lado de Nole, que lleva la semifinal al quinto y definitivo set.
Jannik, KO
El quinto set comienza con un Sinner sólido al saque, que mantiene su servicio con autoridad y trata de imponer ritmo. Djokovic, sin embargo, responde con sangre fría: tras ir 15-40 abajo, salva dos bolas de break con un revés paralelo perfecto y una aceleración de derecha precisa. La tensión es máxima, cada punto vale como un juego entero.
Con 3-3 llegan dos momentos clave, uno tras otro, que acaban decidiendo el partido: Sinner se pone 0-30 y consigue tres bolas de break consecutivas, pero Djokovic no se inmuta, lo salva todo con su habitual mezcla de saque y precisión y cierra el juego. En el séptimo, el serbio logra el break definitivo aprovechando un error de revés del italiano y se pone 4-3.
A partir de ahí, el increíble serbio maneja con maestría sus turnos de saque y cierra 6-3, alcanzando la final tras más de cuatro horas de batalla. Sinner cae justo cuando más cerca estaba: su semifinal termina entre altibajos, con momentos de brillantez y otros de desconexión, y en Melbourne será Djokovic quien se enfrente a Alcaraz por el 11º título. Sólo Rafa Nadal, con sus 14 Roland Garros, ha ganado más veces un Grand Slam que el serbio.
