A la sombra de la Gran Pirámide de Guiza, Verhoeven había puesto en apuros al campeón ucraniano y parecía ir por delante antes de caer a la lona y ser finalmente detenido.
"Pensé que la detención fue prematura, pero al final no depende de mí", declaró Verhoeven a DAZN.
"Quería que el árbitro me dejara terminar o que me permitiera salir en el duodécimo. Sentí que estábamos bastante igualados en las tarjetas."
Dijo estar agradecido por la oportunidad y reveló que Usyk le había ofrecido una revancha.
"Estoy muy orgulloso de mi actuación y ojalá el mundo del boxeo me acepte como boxeador," añadió.
A pesar de haberse enfrentado a excampeones como Tyson Fury, Antony Joshua y Daniel Dubois, Usyk ha tenido quizá su combate más duro en los pesos pesados ante un rival que solo había boxeado una vez antes, en 2014.
Verhoeven es una leyenda del kickboxing, pero nadie esperaba que pusiera en tantos aprietos al gran Usyk en un combate de boxeo.
"Sé que ahora mismo, el pueblo ucraniano está sentado en refugios antiaéreos, mi hija también, en un refugio, me mandó un mensaje diciendo: 'Papá, te quiero, vas a ganar'," dijo Usyk, que ha retenido los cinturones de la WBA, WBC e IBF.
"Muchas gracias, Rico. Eres un luchador increíble. Muchas gracias a tu equipo. Mi equipo, os quiero. Mi esposa, te amo. Eres mi luz y mi corazón.
"Ha sido una pelea dura. Ha sido un buen combate."
Demoledora derecha
Hasta la polémica detención, Verhoeven demostró ser mucho más que un rival incómodo y le dio un gran susto a Usyk.
Su estilo entrecortado, la agresividad arrolladora y una potente derecha complicaron a un Usyk que se mostró lento durante buena parte del combate.
El combate ha reunido a varias leyendas del boxeo en primera fila, entre ellas Saul 'Canelo' Alvarez, Terence Crawford, Gennady Golovkin y los excampeones de los pesos pesados Joshua y Andy Ruiz.
Pero cuando Verhoeven, ya exhausto, empezó a acusar el cansancio en el undécimo asalto, Usyk conectó un uppercut espectacular que mandó a la lona al neerlandés.
Quedaban solo unos segundos para terminar el asalto después de que Verhoeven se levantara del tapiz.
Pero Usyk fue directo a rematar, lanzando una ráfaga de golpes antes de que el árbitro detuviera la pelea con Verhoeven tambaleándose, aunque aún en pie.
Con tan poco tiempo restante en el asalto, la decisión del árbitro resultó muy polémica.
A pesar de que Verhoeven estaba recibiendo castigo, probablemente seguía por delante en la pelea.
Había comenzado bien, conectando un par de derechas demoledoras en el primer asalto.
Usyk tuvo problemas para encontrar la distancia, y aunque hizo un buen cuarto asalto, poniendo en apuros a Verhoeven con un uppercut, parecía estar perdiendo la mayoría de los primeros asaltos.
Con el paso de los asaltos, todos esperaban que Usyk impusiera su superioridad, pero eso no llegó hasta el final del undécimo.
Una derecha demoledora mandó a Verhoeven al suelo y lo sacó por las cuerdas.
Cuando se levantó, Usyk desató una andanada de golpes, pero el neerlandés parecía que iba a ser salvado por la campana, hasta que intervino el árbitro.
El aspirante obligatorio de la WBC, el alemán Agit Kabayel, entró al ring tras la pelea para retar a Usyk.
"He esperado mucho tiempo por esta pelea. Estoy listo y creo que Alemania también está lista para el combate. Hagámoslo en un estadio alemán. Creo que todos los aficionados lo quieren," dijo Kabayel.
Usyk respondió: "Hagámoslo, ningún problema. Estoy listo, hermano."
