En una plantilla con una media de edad inferior a los 24 años, la llegada de Joan Jordán ha aportado experiencia y, sobre todo, una nueva voz al vestuario de Estrela da Amadora.
Convencido por el ambicioso proyecto del club, recientemente adquirido por un consorcio alemán que cuenta con nombres como Thomas Müller, Mats Hummels y Yann Sommer, el antiguo centrocampista del Sevilla se ha visto sorprendido por la calidad que ha encontrado en el fútbol portugués, pero sobre todo por los jóvenes que tiene a su disposición Pepa y que, cree, pueden hacer historia ya esta temporada.
- ¿Cómo están siendo estas primeras semanas en Portugal? A sus 32 años, ha dejado por primera vez el fútbol español. ¿Qué busca en esta nueva etapa?
- Todo bien, estoy contento y feliz. Ya me he adaptado bastante a muchos cambios: otro país, otra ciudad, otra cultura futbolística, otro club y otro método. También estoy solo, sin mi familia. Pero sí, ya me he adaptado bastante a muchas cosas nuevas. La verdad es que los futbolistas nos movemos por ilusiones, desafíos y situaciones que nos llenan, que nos hacen sentir vivos y valorados. Surgió esta oportunidad, Johannes (Mösmang, presidente de la SAD) me presentó el proyecto del Estrela y, a partir de ahí, empezamos a avanzar en las conversaciones. Me pareció un proyecto muy interesante. Creo que el club va a crecer enormemente y ese momento coincidió con una etapa en la que necesitaba un cambio. Aquí me ofrecían, tanto a nivel personal como deportivo, lo que estaba buscando.
- Está sin su familia. ¿Ha sido esa la mayor dificultad hasta ahora?
- Sí, sin ninguna duda. Me considero una persona muy normal y muy unida a mi familia, por eso separarme de mi mujer y de mis hijos no es fácil. Siempre he viajado con ellos, pero tengo la suerte de que mi mujer me apoya en todo. Además, Lisboa es una ciudad excelente y tiene muy buenas conexiones con Sevilla, tanto en coche como en avión, así que nos vemos con bastante frecuencia y eso me da tranquilidad.
- ¿También fue uno de los motivos que le llevó a aceptar el proyecto del Estrela? ¿La cercanía con España y, más concretamente, con Sevilla?
- Sí, sin duda, fue muy importante. Cuando buscaba salir de Sevilla, tenía dos o tres requisitos claros que debían cumplirse para que pudiera valorar determinadas opciones. Si hubiera tenido que irme a otra ciudad o a otro país por razones que me llenaran en otros aspectos, lo habría valorado. Pero la verdad es que, en términos de entusiasmo y de encontrar algo diferente, el Estrela me atrajo mucho.
En primer lugar, por la parte deportiva, porque siento que es un proyecto sólido y que va a salir muy bien. Después, como es lógico, por la ciudad y la ubicación: Lisboa es una ciudad fantástica y tiene excelentes conexiones con Sevilla. Por último, algo también muy importante para mí: quería salir de España. Pensaba que el fútbol portugués podía adaptarse muy bien a mis características y que podía hacer una buena temporada.
Sabía que la situación no era fácil, porque si Johannes no me hubiera explicado el proyecto como lo hizo, probablemente no estaría aquí. Pero la verdad es que me convenció rápidamente y me hizo ver que podía ser un año muy bueno para todos.
- ¿Puede profundizar un poco más en eso? ¿En qué consistió, en el fondo, esa conversación sobre el proyecto del Estrela que también acabó llevándole a tomar esta decisión?
- En realidad, me presentó el proyecto del club, la entrada de la nueva estructura, el funcionamiento y la idea que tenían en cuanto a infraestructuras a corto, medio y largo plazo. Me habló de sus ideas, tanto a nivel de infraestructuras como de jugadores, proyecto y objetivos. Me transmitió una gran seguridad. Después, algo muy importante: buscaban un jugador con mi perfil, con experiencia y nivel, que pudiera ayudar a los jóvenes dentro y fuera del campo. Son muchos jugadores muy jóvenes, con poca experiencia, pero con un gran margen de progresión y excelentes cualidades. Por eso, para él era fundamental que valorara esa opción y me garantizó que estaría tranquilo, feliz y que encontraría todo lo que buscaba. Teniendo en cuenta la etapa en la que me encontraba, sobre todo a nivel personal, me llamó mucho la atención y me convenció rápidamente.
- ¿Habló también con algún jugador español o antiguo compañero antes de aceptar este proyecto?
- Sí, sobre todo hablé con Fábio Cardoso, que estuvo en el Santa Clara y en el Oporto. Tengo una gran amistad con él y conocía a Pepa. Sé que hablaron los dos y, en ese momento de las conversaciones, me dijo que iba a ser muy feliz. Su conclusión fue 'vas a ser muy feliz y vas a disfrutar del fútbol', y me dijo que estaba muy contento por mí. Yo también le expliqué un poco el proyecto, lo que le sorprendió mucho, y me dijo que hacía bien y que estaba acertando con la decisión. Además, tengo muchos compañeros que ya han estado en Portugal: Óliver Torres, Fernando... Incluso hablé con Julen Lopetegui y todos me dijeron que estaría muy bien aquí y que disfrutaría mucho del fútbol.

- ¿También habló con Pepa antes de venir o no conversaron sobre las ideas que tenía para usted en el equipo hasta más tarde?
- Es verdad que al principio hablé con Pepa a través de Fábio Cardoso, que actuó como intermediario, porque estábamos en una fase de negociación en la que todavía estábamos muy lejos. Yo tenía que llegar a un acuerdo con el Sevilla, así que era una negociación compleja. Por eso no hablé directamente con Pepa desde el principio, pero cuando las posturas se acercaron mucho, se puso en contacto conmigo y me llamó para darme ese último empujón, convencerme y mostrarme los planes que tenía para mí. Fue una primera conversación muy buena y seguimos hablando hasta que llegué aquí.
- Está entrando gradualmente en el equipo después de una temporada en la que jugó poco. ¿Cómo se ha sentido en este primer mes en el Estrela?
- Vengo de una etapa en la que, por circunstancias ajenas a mi control y que no eran deportivas, jugué pocos minutos. Después hice una pretemporada en la que estuve separado del grupo, así que entrené muy duro. Me preparé tanto física como mentalmente para llegar aquí y rendir lo antes posible, en las mejores condiciones para no verme frenado por lesiones u otros factores. He ido entrando gradualmente en el equipo, también al ritmo de mi adaptación a los aspectos que mencioné antes. Ahora mismo estoy en un punto muy bueno, me siento preparado para sumar, crecer y hacer crecer al equipo. Creo que estoy más que capacitado para empezar a ofrecer una excelente versión de mí mismo.

- La temporada pasada, el Estrela luchó hasta el final por la permanencia. Este año ha empezado bien, empató con el Sporting y solo perdió el último partido antes del parón. ¿Cómo ve la trayectoria del equipo hasta ahora?
- Sí, me informé un poco sobre la historia del club y sobre la temporada pasada, en la que sufrieron bastante, sobre todo en el tramo final. Lo que percibo esta temporada, y creo mucho en que el futbolista es un estado de ánimo que depende de la confianza y de la cabeza, es que, con un buen estado de ánimo, el jugador rinde muy bien. Sin confianza, parece muy débil. En realidad, en esos momentos el rendimiento cae muchísimo. Tenemos mucha gente joven y, por la experiencia que tengo, cuando las cosas marchan sobre ruedas y la dinámica es buena, todo resulta muy fácil. Sin embargo, una temporada dura 10 meses de competición y no siempre hay buenos momentos. Aparecen fases complejas en las que no llegan los resultados y hay que recurrir a la experiencia y a saber leer los partidos, precisamente porque el equipo puede no estar bien o necesita algo.
Hago una valoración muy positiva de este primer tercio de temporada. El equipo ha hecho cosas muy buenas, pero estoy convencido de que llegarán momentos menos buenos. Ojalá tarden semanas o meses en llegar, pero llegarán, porque eso es el fútbol y sucede incluso a los mejores equipos del mundo. Por eso tenemos que estar preparados.
- Y ahí es donde entra su experiencia, ¿no?
- Exactamente. Observo y analizo para intentar ayudar. Hablo con muchos de mis compañeros y mi percepción es que el equipo tiene un enorme margen de progresión a nivel de juego y de rigor. Tenemos jugadores con mucho potencial y preveo que en mayo, al final de la temporada, se verá una versión muy completa y fuerte del Estrela. Esa es mi sensación. Ya no hablo de la clasificación, aunque ojalá nos lleve a ocupar puestos más altos, sino de una identidad y del crecimiento del grupo. El crecimiento colectivo hará crecer individualmente a los jugadores, son cosas que van de la mano. Pero hay que trabajar mucho, asimilar lo que nos transmite Pepa e ir evolucionando poco a poco.
Como he dicho, tenemos muchos jugadores jóvenes y con poca experiencia que, con una buena dinámica, rinden a un nivel muy alto, pero quiero que sigan rindiendo así incluso cuando llegue una mala racha. Esa será la ayuda que Rafa (Soares), Pepa, otros compañeros y yo tenemos que aportar para que el equipo no se venga abajo.

- Ha hablado de los jugadores. ¿Hay alguien en el Estrela que le haya sorprendido?
- Solo conocía a Antonetti, con quien coincidí en Sevilla, y a Rafa, porque estuvo en Eibar cuando yo también jugaba allí y ya le había visto jugar. Del resto, prácticamente a nadie. Por eso, la verdad es que bastantes jugadores me han sorprendido. Tienen un gran margen de mejora y un talento individual muy bueno. Hablo mucho con ellos porque su objetivo tiene que ser ambicioso. Hablo con Antonetti y le digo: 'tienes que marcar 15 o 20 goles'. Tiene que tener esa ambición. En todos los partidos, el objetivo debe ser ayudar al equipo, ofrecer la mejor versión y, a nivel individual, marcar goles. Siempre les digo eso, porque en el mundo del fútbol hay que ser ambicioso y querer siempre más. ¿Por qué? Porque, por norma general, cuando las cosas van bien, el ser humano se acomoda y se relaja. Hemos empezado bien, pero la relajación te lleva a situaciones negativas y, cuando entras en una espiral negativa, es difícil salir de ella.
Por eso insisto mucho con varios de ellos: con Antonetti, Marcus, Benny, Alisson, Eddy Doué... Hablo con muchos e intento hacerles ver que tienen capacidad para desarrollar una carrera muy buena en el fútbol, pero necesitan ser conscientes de que, si no siguen dándolo todo, tendrán una carrera mediocre o mala, porque el fútbol no espera a nadie. Además, cada año aparecen jóvenes que te pisan los talones. Tienen unas condiciones excelentes, pero necesitan tener realmente esa ambición de querer siempre más y más.
- Ya hemos hablado un poco sobre Pepa, pero ¿cómo está siendo trabajar con él? La gente está valorando mucho el fútbol del Estrela, muy orientado al ataque. El equipo ha encajado algunos goles, pero también ha marcado muchos.
- Muy bien, ha sido una sorpresa muy agradable. Hablé de ello en una conversación privada con Johannes y le hablé muy bien de Pepa. No le conocía, tenía buenas referencias, pero me ha sorprendido mucho. Es fundamental que los entrenadores proporcionen herramientas a los jugadores, y no hay tantos que lo hagan. En el mundo del fútbol hay muchos entrenadores, pero encontrar a alguien que te dé herramientas clave para convertirte en un jugador mejor no es fácil. He visto cosas que me gustan mucho y el día a día es excelente.
Es verdad que somos un equipo muy atractivo de ver, porque hasta ahora hemos marcado muchos goles y también hemos encajado muchos, pero espero sinceramente que encontremos ese equilibrio. Vengo de España, donde creo que hay un poco más de rigor táctico, y tengo sobre todo la experiencia del Sevilla de Lopetegui, en el que pasamos años ganando muchos partidos por 1-0 o 0-1. Eso nos llevó a ganar títulos, clasificarnos para la Liga de Campeones y hacer historia en el club. Creo que el equipo tiene un potencial ofensivo muy bueno, que debe seguir potenciándose porque es una de nuestras grandes virtudes, pero tenemos que mejorar a nivel defensivo, sin duda. Y cuando hablo del nivel defensivo no me refiero a la línea defensiva, sino al colectivo. El equipo tiene que permitir menos transiciones al rival, hacer más faltas tácticas y presionar mejor.
Para mí es fundamental. Tenemos que frenar esta sangría de goles encajados. Hablo mucho de ello en el vestuario y estamos dando más importancia a ese aspecto. Es importante empezar a dejar la portería a cero o, al menos, encajar menos goles. Si aprovechamos el potencial que tenemos y el hecho de que generamos muchas ocasiones, y encajamos muy poco, será una temporada excelente y ganaremos muchos partidos.

- Por ahora, ¿es el rigor táctico la principal diferencia que nota entre el fútbol español y el portugués?
- Sí, sin duda. Es lo que noto principalmente. Hay similitudes entre el fútbol portugués y el español, pero, al mismo tiempo, España es muy fuerte a nivel táctico, si no una de las ligas más fuertes del mundo en ese aspecto. Aquí veo partidos muy abiertos, de constante ida y vuelta, algo que rara vez se ve en España. Allí se da mucha importancia a los detalles tácticos que pueden marcar la diferencia, porque cometer errores en ese aspecto te hace sufrir mucho defensivamente.
El equipo debe mantener todo lo bueno que tiene, esa imprevisibilidad, ese talento puro de calle que me fascina y que no quiero que se pierda, pero, a nivel defensivo, no podemos relajarnos. El conjunto necesita tomar mejores decisiones en determinados momentos, hacerse fuerte sin balón y ser organizado y disciplinado. No podemos conceder tantas transiciones.
Queremos transiciones en ataque, claro, porque tenemos potencial arriba y hacemos mucho daño. Pero no queremos que el rival las haga contra nosotros. Cuando el adversario sale al contraataque, se acerca a nuestra área y, aunque la jugada no termine en gol, puede acabar en un córner o en una falta lateral, y el gol puede llegar ahí. No es lo mismo defender tres córners que defender 12, ni cuatro faltas laterales que 10. Una cosa lleva a la otra. Es algo que vamos a mejorar, estoy convencido, y estamos trabajando en ello. Es un proceso que no cambia de un día para otro, pero nos dará muchos puntos.
- Recientemente entrevistamos a Joel Robles, que también estuvo en Sevilla, en el Betis, y nos decía que la Liga Portugal no está suficientemente valorada en España, pese a que cada vez hay más españoles jugando aquí. ¿Coincide con esa visión?
- Mi percepción es que la Liga de Portugal se ha revalorizado. Siento que hoy en día se da más importancia al campeonato portugués y que la gente de fuera lo sigue más que hace cinco o 10 años. En ese aspecto, creo que ha mejorado. Pero es verdad que, vista desde fuera, todavía puede considerarse una liga menor. Sin embargo, en cuanto llegas aquí, ves muchísimo talento. Soy sincero: hay jugadores con una calidad enorme. Para que la Liga siga creciendo, ese talento individual tiene que estar al servicio del colectivo. De lo contrario, los grandes talentos individuales aparecen y salen rápidamente de Portugal. Si ese rendimiento individual se pone al servicio del equipo y se perfeccionan ciertos aspectos tácticos, la Liga tendrá un crecimiento tremendo, porque la materia prima está aquí. Hay jugadores que, individualmente, quizá no sean extraordinarios, pero colectivamente son de talla mundial: entienden el juego, saben cuándo acelerar y cuándo bajar el ritmo. Esa inteligencia colectiva es lo más difícil de alcanzar en el fútbol.

"Estoy muy orgulloso de haber mantenido la cabeza en su sitio"
- Ya hemos hablado sobre el Estrela y sobre la Liga Portugal. Debutó muy joven en el Espanyol y disputó casi 250 partidos en LaLiga. Mirando atrás y haciendo balance, ¿qué es lo que más le enorgullece de su trayectoria como futbolista?
- De lo que más orgulloso estoy y lo que más satisfecho me deja es haber estado tantos años al más alto nivel. Creo que es lo más difícil en la carrera de un futbolista. El deporte de élite es muy exigente y existe una enorme presión mental.
- Sobre todo porque la competencia es grande y todo el mundo quiere llegar a lo más alto...
- Claro, es exactamente eso. Por eso estoy feliz de haber tenido una progresión muy buena y de haber alcanzado niveles que nunca imaginé. Estar tantos años en LaLiga, vivir tantas experiencias, jugar la Liga de Campeones, ganar dos Europa League, disputar la Supercopa de Europa, luchar incluso por el título de campeón de España en uno de los años... Son experiencias increíbles. Mantener ese nivel durante siete u ocho años es extremadamente difícil porque hay lesiones, cambios de entrenador, cambios de club y, si el contexto no ayuda, la carrera de un jugador puede venirse abajo rápidamente. Estoy muy orgulloso de haber mantenido la cabeza en su sitio y de haber sabido valorar dónde estaba. En eso, el apoyo de mi familia fue fundamental y me permitió mantenerme en la élite durante muchos años.
- Después de destacar en el Eibar de Mendilibar, dio el salto a un club como el Sevilla, que en aquella época luchaba por los puestos de Liga de Campeones y ganaba la Europa League. ¿Cómo fue ese cambio y cómo vivió ese salto en tu carrera?
- Por suerte, fue un salto muy natural. En el Eibar, sobre todo en mi segundo año, alcancé un nivel de juego muy alto. El primer año ya había sido bueno. Fue una temporada de adaptación en la que jugué mucho, obtuve buenos números y ofrecí buenas actuaciones, pero el segundo fue excepcional. No diría que fue el mejor año de mi carrera, pero a nivel futbolístico estuve en un nivel altísimo. Cuando fui al Sevilla, llegaba con una confianza enorme del Eibar.

- Era eso de lo que hablaba sobre el Estrela, ¿no? El estado de ánimo era completamente diferente.
- Exactamente, es eso. Creo mucho en el impacto de estar en un club donde realmente te quieren, donde el entrenador apuesta por ti y el contexto te favorece. Llegué al Sevilla de forma muy natural y empecé a jugar desde el primer momento. El proyecto del Sevilla en aquella época era increíble: mis primeras cuatro temporadas allí fueron históricas. Nos clasificamos para la Liga de Campeones, batimos el récord histórico de puntos del club y ganamos dos Europa League. Hicimos historia y fue un salto determinante en mi carrera, que me permitió alcanzar mi nivel máximo y encontrar mi mejor versión.
Aun así, hay que señalar que, para mantener ese rendimiento, el contexto debe acompañar, al igual que tus compañeros. También pasé por etapas menos buenas en Sevilla cuando el contexto dejó de ayudar, cuando el equipo estaba desanimado o había muchos cambios. En esos momentos, mantener un nivel alto es extremadamente difícil. Como he pasado por ello, intento transmitir esa experiencia a los jóvenes del Estrela: es fundamental que estén preparados mentalmente.
- En esas temporadas en las que destacó en España, ¿llegó a hablarse de la posibilidad de que fuera convocado por la selección española? ¿Le queda alguna espina o tristeza por no haberlo conseguido?
- No, tristeza ninguna. Jamás. Considero que la selección española es actualmente la mejor del mundo. Cuando estaba en mi mejor momento, los centrocampistas de España eran los que eran, con Busquets a la cabeza y muchos otros.
- Creo que siempre es la posición más difícil para hacerse un hueco en la selección española.
- Sin ninguna duda, es la más difícil. Mi sensación, y lo que me llegaba, incluso por haber estado en prelistas, es que estuve muy, muy cerca de ser convocado. En determinados momentos, por el rendimiento que estaba ofreciendo, sentí que merecía haber ido. En una selección hay varias ventanas FIFA a lo largo del año y el momento de los jugadores atraviesa altibajos. En mis mejores etapas, creo que debería haber tenido esa oportunidad. Sin embargo, había jugadores increíblemente buenos, sobre todo en esa posición.
No llegué a ir y puede ser una espina clavada, pero no me entristece. Solo me habría puesto triste si hubiera tenido condiciones para llegar y no lo hubiera dado todo por conseguirlo. Pero lo di todo. Habría sido la guinda del pastel, pero siento un enorme orgullo por todo lo que hice.
- Una vez más, la selección española cuenta con una generación fortísima de centrocampistas. Como centrocampista, ¿quién es su jugador favorito en este momento, el que más le gusta ver jugar?
- Tengo dos, no puedo decirte solo uno: para mí son Rodri y Pedri. Ambos son diferentes, cada uno a su manera. Si tuviera que elegir solo a uno, quizá me quedaría con Pedri, aunque Rodri es fundamental y me encanta su juego. Compartimos representantes, así que sigo la trayectoria de Pedri desde que salió de las categorías inferiores en Gran Canaria hasta Las Palmas y Barcelona. Si te fijas en él, a primera vista no es fuerte, no es rápido ni destaca por su físico, pero lo hace todo bien. Su cabeza funciona a 2.000 revoluciones por hora: ejecuta rápido, conduce bien, atrae la presión, entiende el juego, se coloca y perfila a la perfección. Lo hace absolutamente todo bien.
Valoro mucho a los jugadores que entienden el juego y toman buenas decisiones. Eso no depende únicamente del talento individual, sino del talento mental. Entender el juego es difícil, pero si entrenas y prestas atención, vas tomando mejores decisiones. Muchas veces el jugador se encierra en su burbuja y se niega a cambiar. Ahí es donde se marca la diferencia entre los mejores del mundo, los buenos jugadores y los normales. En eso, Pedri es extraordinario.
- Portugal tampoco anda escaso de centrocampistas, todo hay que decirlo. Podría producirse un reencuentro entre Portugal y España en la Liga de Naciones. ¿Cree que esta vez España conseguirá el pleno y sumará la Liga de Naciones al Mundial y a la Eurocopa?
- Es muy difícil, porque estamos normalizando lo extraordinario.

- Sí, hay jugadores que todavía ni siquiera saben lo que es perder con la selección española...
- Exactamente. Lopetegui nos repetía mucho esa frase en el Sevilla, porque siempre estábamos haciendo historia: "No podemos normalizar lo extraordinario". Lo que está haciendo España no es normal. Ha tenido altibajos desde 2010, pero la proyección y la consistencia que ha mantenido no son normales. No sería normal que siguiera ganándolo todo, porque eso es algo fuera de serie. Para mí, son los favoritos, sin ninguna duda.
Portugal tiene una selección increíble y centrocampistas de altísimo nivel que también me gustan mucho, pero miro a España y me transmite una enorme seguridad. En el inicio del Mundial no empezó de la mejor manera, pero a medida que pasaban los partidos se veía que iba a ganar. Cuando asume el control del partido, resulta casi imposible derrotarla. Eliminó a selecciones de primer nivel como Argentina y Francia. Dicho esto, Portugal tiene un nivel elevadísimo y hay varias selecciones capaces de complicar las cosas, pero España parte, sin duda, como la principal favorita.
"Mi sueño es ganar la Copa de Portugal"
- Después de tantos años en un club como el Sevilla, ¿qué trae de esa experiencia al Estrela, ahora que tiene 32 años?
- Puedo aportar muchas cosas. Estuve siete temporadas en el Sevilla, que es el club de mi vida, y allí viví cosas increíbles, pero también momentos difíciles. Siete años en el Sevilla, con la exigencia que tiene ese club, su dimensión y una afición tan increíble como exigente, valen por 25 años. Es una presión diaria enorme en todos los aspectos.
Pero, si tuviera que destacar una o dos cosas, sería el aspecto mental. Para mí, la cabeza es lo más importante en el fútbol. Te pongo un ejemplo: cuando estuve cedido un año en el Alavés, estábamos en la zona de descenso y tuvimos una reunión con el presidente y los capitanes, en la que también participé. Les transmití lo mismo que quiero transmitir aquí: en el Sevilla llegué a jugar con futbolistas que acababan de ser campeones del mundo con Argentina, como Acuña o Papu Gómez; teníamos un equipo de primer nivel y, aun así, estuvimos en la zona de descenso. No conseguíamos salir de aquella espiral negativa porque mentalmente el equipo no estaba bien. Eso hace que el grupo pierda confianza y empiece a desunirse, porque el fútbol nos hunde en la tristeza cuando no se gana a nadie. Y yo pensaba: '¿Cómo es posible que con estos mismos jugadores ganáramos a los mejores del mundo y ahora no consigamos ganar a nadie?'.

Por eso valoro tanto el estado de ánimo, la ambición, la exigencia y las ganas de mejorar. Esa es la mentalidad que quiero transmitir aquí. Hablo con los jóvenes y les pregunto: '¿Queréis ganar millones? ¿Queréis hacer una gran carrera?'. Tienen que tener esa ambición y rechazar el conformismo. Soy muy sincero: he llegado aquí este año y, aunque sé que es extremadamente difícil, mi sueño es ganar la Copa de Portugal. ¡Quiero ganarla! Sé que es difícil, pero quiero hacerlo. Por eso quiero inculcar a mis compañeros que, cuando vayamos a jugar al campo del Fazendense, tenemos que ganar. Punto. Y que hay que soñar.
Mi deportista favorito es Rafa Nadal, mi gran ídolo en el deporte, y quiero transmitirles esos valores y esa mentalidad. Tienen toda una carrera por delante y el club va a crecer. El crecimiento de ellos y el del club irán de la mano: si un jugador hoy vale un millón y en verano el club lo vende por 15, todos salen ganando. Pero, para eso, primero hay que tener humildad, porque todavía no han conquistado nada, y después una ambición feroz por querer comerse el mundo. Quiero llevar al Estrela lo más alto posible e inculcarles el objetivo de jugar en los mejores clubes de Europa y del mundo. Si piensan así, evolucionarán constantemente. Las dudas y los miedos aparecen rápido, por eso tenemos que asegurarnos de que, a medida que progresan, asimilen las cosas correctas para convertirse en mejores jugadores.
- Cuando termine su etapa en el Estrela, ¿qué le gustaría que dijeran de usted las personas en Portugal y en el club?
- He venido aquí con un objetivo individual muy claro: reencontrarme, ser feliz, ofrecer una excelente versión de mí mismo, disfrutar del fútbol y jugar, que es lo que todos queremos. Además, me comprometí con Johannes y con Pepa a ayudar a los más jóvenes. Es algo que me sale de dentro: quiero ayudarles a convertirse en mejores futbolistas y cambiar un poco su mentalidad.
Quiero transmitir valores y buenos hábitos todos los días. Quiero ser un referente para ellos a través de mi trabajo. Intento ser extremadamente profesional y cuidarme en todos los aspectos. Si un chico de 20 años me ve hacer esto con la experiencia que tengo, pensará: 'Si Jordán hace esto, quizá yo también debería hacerlo'. Mi único objetivo en ese sentido es ayudarles. Para que mañana, cuando volvamos a encontrarnos en el mundo del fútbol, porque siempre volvemos a cruzarnos, puedan decir: 'Ese tipo vino al Estrela, quiso ayudar a todo el mundo desde el primer día y tenía una mentalidad increíble. Hay que quitarse el sombrero ante él'. Ese es mi gran objetivo aquí.
