11 goles desde el mes de enero hasta final de LaLiga. Esa es la hoja de servicios que ha enamorado a media Europa y que hizo que Luis de la Fuente lo tuvieran en mente para el Mundial. Finalmente no fue, pero Carlos Espí se ganó el derecho a soñar con su olfato goleador en el Levante.
Con esos números, su juventud y potencial, y con su 1.94 metros de altura, ofrece unas alternativas que escasean en el mercado. Y aunque parecía que otro talento se iba a marchar de LaLiga, primero el Villarreal y ahora el Real Madrid han aparecido en el horizonte. Y Espí, entonces, ha parado las máquinas porque jugar en España y en Champions, además, le atrae mucho más.

Su cláusula de rescisión es de 25 millones de euros. Una cantidad que para los groguets se antoja difícil de pagar a tocateja, de ahí que estén buscando fórmulas. Pero para los blancos parece asequible teniendo en cuenta que el traspaso de Gonzalo García al Fulham le va a reportar 40 millones de euros fijos.
Mourinho quiere un '9' grande, físico, capaz de fijar a los defensas y que le ofrezca algo muy diferente a lo que tiene en Mbappé, y Espí cumple esos requisitos.
